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Inundaciones en Tucumán: vecinos denuncian falta de obras hídricas

Tras el devastador temporal en Tucumán, persisten inundaciones, evacuados y pérdidas totales.

La provincia de Tucumán atraviesa horas críticas luego del fuerte temporal que azotó la región durante el fin de semana. Aunque el clima mejoró y el cielo se presenta despejado, las consecuencias del fenómeno climático siguen golpeando con dureza a miles de familias.

El periodista Carlos Rozenerski, en diálogo con Radio La Torre, describió un panorama marcado por la persistencia del agua en viviendas, evacuados y pérdidas materiales totales. “Hay gente que ha quedado con agua dentro de sus hogares, con humedad y sin saber cómo recuperar todo lo perdido”, explicó, al detallar la difícil situación social que dejó la tormenta.

El fenómeno comenzó el sábado por la tarde, cuando una fuerte crecida descendió desde zonas serranas, particularmente desde sectores vinculados a Catamarca, a través del río Chirimayo. La intensidad del caudal sorprendió a los vecinos, quienes aseguraron no haber visto antes una crecida de tal magnitud.

Las lluvias afectaron con especial fuerza al sur tucumano, impactando en localidades como Monteros, Concepción, Aguilares y zonas del departamento Río Chico, entre otras. Según el relato, la acumulación de precipitaciones durante los últimos meses agravó el escenario: los suelos saturados impidieron la absorción del agua, lo que incrementó el caudal de ríos, arroyos y canales.

En este contexto, el malestar social crece. Durante las últimas horas se registraron cortes de rutas, entre ellas la Ruta Nacional 38, donde vecinos damnificados reclamaron asistencia y, principalmente, la ejecución de obras hídricas que —según denuncian— nunca se concretaron. “La gente pide soluciones de fondo, no solo ayuda inmediata”, subrayó el periodista.

Si bien se desplegó asistencia con insumos básicos como agua potable, productos de limpieza y elementos de primera necesidad, el reclamo apunta a medidas estructurales. La imposibilidad de intervenir rápidamente con maquinaria, debido al barro y la inestabilidad del terreno, complica aún más la respuesta.

Otro dato que refleja la gravedad del cuadro es el estado de la infraestructura vial: caminos destruidos, intransitables incluso para vehículos de mayor porte, lo que dificulta tanto la asistencia como la recuperación de las zonas afectadas.

A pesar de la presencia policial en los sectores inundados —que ayudó a prevenir hechos delictivos—, el drama humano persiste. Familias enteras quedaron prácticamente sin nada y ahora enfrentan un proceso incierto de reconstrucción.

Mientras el clima da una tregua, el foco está puesto en lo que vendrá: la recuperación de las zonas afectadas y la respuesta de las autoridades ante un reclamo que, según advierten los propios vecinos, lleva años sin ser atendido.
 

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