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De paciente a profesional: la joven riojana que volvió al Hospital Garrahan para formarse

Rocío Rodríguez, psicóloga oriunda de Guandacol, pasó de ser paciente por problemas renales en su infancia a capacitarse en el Hospital Garrahan. “Me salvó la vida”, afirmó.

La historia de Rocío Rodríguez es de esas que cierran círculos y resignifican el esfuerzo. Nacida y criada en Guandacol, en el interior riojano, hoy es licenciada en Psicología y atraviesa una experiencia que, según sus propias palabras, es “inexplicable y muy emocionante”: formarse profesionalmente en el mismo hospital donde le salvaron la vida cuando era niña.

En comunicación con Radio La Torre 102.1 MHz, Rocío contó que vivió en Guandacol hasta los 16 años. Luego se trasladó para completar sus estudios secundarios y cursar la carrera de Psicología. Se recibió en agosto del año pasado y su trabajo final abordó una problemática sensible: las barreras en el acceso a la salud mental en el sistema público, especialmente en el interior provincial, con foco en el Hospital Zonal de Villa Unión.

Su investigación fue presentada en un concurso impulsado por el Hospital Garrahan, en el área de docencia e investigación, en el marco de un congreso sobre enfermedades poco frecuentes. La temática no era ajena para ella. “Es un área que siempre me interesó, por los problemas que yo tuve de chiquita y porque me gusta mucho trabajar especialmente con niñas”, explicó.

Rocío fue seleccionada entre los diez mejores trabajos y obtuvo la posibilidad de exponer su investigación en el hospital. Ese viaje marcó un antes y un después. “Pensar que de chiquita mi mamá me traía en sus brazos, recorrimos todo este hospital… estuve viniendo hasta aproximadamente los cinco años por problemas renales. Volver hoy y estar acá es inexplicable”, relató.

Formación y compromiso

Tras su participación en el congreso, le ofrecieron realizar una pasantía de formación profesional en el hospital. Aceptó sin dudarlo. Para ella, más allá de la historia personal, el eje está puesto en la formación continua: “Siempre apuesto al crecimiento profesional. Creo que es lo que nos da excelencia a lo largo del tiempo y es nuestro deber seguir formándonos”.

Sin embargo, reconoció que sostenerse en Buenos Aires es complejo por razones económicas, por lo que su estadía será breve. En los próximos días regresará a La Rioja, donde ya se encuentra trabajando en Capital, aunque no descarta oportunidades en el interior.

“El Garrahan me salvó la vida”

En medio del actual contexto que atraviesa el hospital, Rocío también expresó su acompañamiento a las manifestaciones en defensa de la institución. “Me salvó la vida. Si no fuera por eso, hoy no sería nada”, afirmó con contundencia. Para la joven profesional, volver al Garrahan no solo es una instancia académica, sino también una forma de retribuir lo recibido y alentar a otros colegas riojanos a vivir la experiencia.

“Es impagable lo que se aprende. Y a nuestra provincia le vendría muy bien que más profesionales puedan formarse acá”, sostuvo.

Su historia no solo habla de superación personal, sino también del impacto que tiene el acceso a la salud pública y a la educación en la construcción de futuros posibles.


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