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La Pastoral Social pidió “más oportunidades y no penas” ante el debate por la baja de imputabilidad

Raúl Brizuela, de la Pastoral Social provincial, sostuvo que bajar la edad de imputabilidad no resuelve el problema y pidió un debate integral con foco en prevención, inclusión y diálogo social.

En diálogo con Radio La Torre, Raúl Brizuela, integrante de la Pastoral Social de la provincia, fijó la postura de la Iglesia frente al inminente tratamiento en el Congreso de la ley de baja de imputabilidad. Su mensaje fue claro: la solución no pasa por endurecer penas sino por ampliar oportunidades.

Brizuela comenzó señalando que la Iglesia acompaña a las víctimas de delitos cometidos por menores, pero advirtió que el abordaje no puede reducirse a una respuesta punitiva. “La solución no pasa por una cuestión puntual”, afirmó, y llamó a una participación amplia de todos los actores sociales.

Para el referente de la Pastoral Social, el Estado —en sus distintos niveles— tiene un rol clave, pero no exclusivo. Enumeró como parte de la solución a municipios, provincias, Nación, clubes, movimientos sociales, sindicatos, empresarios y a la sociedad en general.

En su visión, el desafío central es ampliar las oportunidades de educación y formación para niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. “Es indispensable superar todo tipo de indiferencia”, subrayó, al advertir que muchas veces el debate público deja afuera miradas y sectores que deberían ser escuchados.

Uno de los conceptos más fuertes que dejó Brizuela es que el castigo actúa cuando el daño ya está hecho. “Ante el delito, la pena llega tarde”, sostuvo. Por eso insistió en que la función del Estado y de la sociedad debe enfocarse en la prevención.

En esa línea, cuestionó lo que definió como una “cultura del descarte”, donde determinados sectores quedan marginados sin una propuesta superadora. Para la Pastoral, el debate legislativo debería abrirse a todos, sin intereses sectoriales y con vocación de diálogo.

Recordó además que la discusión sobre la edad de imputabilidad no es nueva. “En la década del 80 también lo discutimos”, señaló, al advertir que si la baja anterior hubiera sido efectiva, hoy no se estaría retomando el tema.

Consultado sobre las causas del crecimiento de la delincuencia juvenil, Brizuela evitó señalar culpables y describió un escenario multicausal: dificultades económicas, exigencias laborales que reducen el tiempo familiar, falta de controles eficaces sobre el narcotráfico, pobreza y fallas en el sistema educativo.

Planteó interrogantes sobre la inversión necesaria en el sistema penal y en educación: mejores salarios docentes, calidad educativa y fortalecimiento de espacios de contención como los clubes. “Un club es un lugar de contención para muchos jóvenes”, remarcó.

Para el dirigente social, recuperar valores como la amistad, el deporte, la cultura y la participación comunitaria es parte esencial de la respuesta. “No buscar culpables, sino buscar soluciones”, sintetizó.

Brizuela confirmó que, días atrás, la Pastoral Social mantuvo una reunión con la vicepresidenta durante su visita a la provincia, donde expusieron esta y otras preocupaciones sociales. Además, destacó que la Pastoral Social a nivel nacional fue convocada a participar del debate en el Congreso, lo que consideró un paso en la dirección correcta.

Finalmente, dejó en claro el eje del documento presentado por la Iglesia: “Queremos una oportunidad y no pena”. Insistió en que cada joven que delinque debe ser visto como una persona capaz de reeducarse y reinsertarse en la sociedad.

“Crear los medios para que esa persona que se ha equivocado tenga la posibilidad de reivindicarse”, expresó, al cerrar con un llamado a construir una sociedad más íntegra y comprometida.


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