
Vanesa Navarro: “No hay que minimizar ni exagerar la situación, pero sí generar espacios de escucha y reflexión dentro de la escuela”
El Ministerio de Educación definió un protocolo para situaciones graves en escuelas. Incluye denuncia obligatoria, intervención policial y trabajo articulado con organismos y familias.
La secretaria de Planeamiento e Innovación Educativa, Vanesa Navarro, confirmó que el nuevo protocolo para situaciones de violencia en escuelas de La Rioja ya fue definido y será oficializado mediante resolución, con carácter obligatorio para todas las instituciones educativas.
“En el transcurso del día se va a estar socializando y publicando. Una resolución educativa es ley para todas las instituciones”, explicó, y detalló que el documento surge de un trabajo conjunto entre distintos organismos del Estado y gremios docentes.
El protocolo apunta específicamente a situaciones graves como amenazas o presencia de armas en establecimientos educativos de todos los niveles. “Este protocolo es ante manifestación de amenazas o presencia de armas en instituciones de nivel primario, secundario y superior”, aclaró.
Uno de los ejes centrales es la unificación de criterios de intervención. “Busca establecer criterios de intervención unificados entre los organismos para generar tranquilidad institucional y que la escuela no esté sola”, señaló Navarro.
En ese sentido, remarcó que la estrategia principal será la denuncia inmediata. “Al tratarse de un delito tipificado, sí o sí se requiere la denuncia como intervención necesaria”, afirmó.
El procedimiento establece que cualquier integrante de la comunidad educativa que detecte una situación debe informar a la autoridad escolar, quien deberá radicar la denuncia y activar el protocolo. A partir de allí, intervienen fuerzas de seguridad y se realiza una evaluación de riesgo.
“Si el riesgo es leve o moderado, se puede abordar desde lo educativo con enfoque socioeducativo; pero si es grave, intervienen la Justicia y organismos de niñez”, explicó.
Navarro también destacó que el protocolo evita sobrecargar a las escuelas con responsabilidades que no les corresponden. “La escuela no puede ni debe definir sola situaciones de riesgo, por eso intervienen organismos especializados”, sostuvo.
Otro aspecto clave es el abordaje posterior a los hechos, especialmente para contener a estudiantes y comunidades educativas. “No hay que minimizar ni exagerar la situación, pero sí generar espacios de escucha y reflexión dentro de la escuela”, indicó.
En esa línea, advirtió sobre los efectos de la desinformación. “Hay que evitar la difusión alarmista o falsa información, porque genera más intimidación en un contexto que ya es complejo”, expresó.
Además, remarcó que la respuesta no puede recaer únicamente en las instituciones educativas. “La escuela tiene mucho para ofrecer, pero no lo puede hacer sola. Necesitamos fortalecer el vínculo con las familias”, afirmó.
Respecto a medidas como controles de mochilas u organización interna, Navarro explicó que cada escuela podrá tomar decisiones según su contexto. “Las instituciones tienen autonomía para acordar con las familias las medidas necesarias para el bienestar colectivo”, sostuvo.
Finalmente, subrayó que se trata de una situación inédita que requiere compromiso colectivo. “Estamos viviendo una situación excepcional y necesitamos reconstruir el tejido social. No alcanza solo con un protocolo”, concluyó.

