
“Un Nuevo Camino”: Cómo funciona el Hogar de Protección Integral que protege a mujeres víctimas de violencia en la provincia
Explicaron el protocolo de ingreso, permanencia y egreso. Advierten que los casos aumentaron y destacan la importancia de la contención y la seguridad.
El Hogar de Protección Integral para Mujeres en Situación de Violencia, conocido como “Un Nuevo Camino”, cumple un rol clave en la contención de víctimas en La Rioja. Así lo explicaron la directora Gabriela Barrionuevo y la coordinadora Gisela Fuentes, quienes detallaron en la Columna "Voces en clave de género", cómo funciona este dispositivo que actúa como última instancia de resguardo.
“El hogar es el último resguardo que tienen las mujeres y diversidades que sufren violencia”, remarcó Barrionuevo, al describir la importancia de este espacio que depende de la Secretaría de la Mujer y Diversidad.
El protocolo de intervención se organiza en tres etapas: ingreso, permanencia y egreso. En el primer caso, el objetivo central es garantizar la seguridad. El ingreso no es directo, sino que se canaliza a través de instituciones como la Justicia, la Policía o áreas sociales, que evalúan previamente cada situación.
Uno de los criterios fundamentales es que la persona no cuente con una red de contención ni con un domicilio seguro. “Muchas veces las mujeres conviven con el agresor o en entornos vinculados a él, y al denunciar quedan en una situación de extrema vulnerabilidad”, explicó la directora.
El hogar funciona bajo un sistema de “puertas cerradas”, lo que implica que las personas permanecen resguardadas hasta que existan condiciones seguras para su egreso. Sin embargo, desde el equipo aclararon que tanto el ingreso como la permanencia son voluntarios.
Durante la estadía, las mujeres pueden ingresar con sus hijos e hijas, y se garantiza la continuidad escolar mediante coordinación con las instituciones educativas. Además, se permite la comunicación telefónica diaria con familiares, siempre bajo supervisión para preservar la seguridad.
“Es clave sostener los vínculos familiares, porque la violencia muchas veces comienza aislando a la víctima”, señaló Fuentes, quien destacó la importancia de acompañar integralmente cada proceso.
El dispositivo cuenta con atención las 24 horas, con operadores especializados y custodia policial. Las actividades cotidianas buscan generar un entorno de contención, respetando los tiempos emocionales de cada persona.
En cuanto a la demanda, los datos reflejan un crecimiento preocupante. Mientras que durante todo el año pasado ingresaron 15 mujeres, en los primeros tres meses del año ya se registraron 10 casos, con un pico en marzo.
El acceso al hogar está limitado a mayores de 18 años en situación de violencia de género. También existen restricciones para casos de personas en situación de calle o con consumos problemáticos, ya que requieren otro tipo de abordaje específico.
Por último, desde el hogar impulsan la campaña solidaria “Puente de Esperanza”, que busca recolectar donaciones. “Cada aporte es una caricia para quienes llegan sin nada”, expresó Barrionuevo, al destacar el impacto emocional de la ayuda comunitaria.
El desafío, coinciden, no solo es brindar refugio, sino acompañar a las víctimas en la reconstrucción de un proyecto de vida seguro.

