
Taiariol: “El precio del petróleo no responde a costos, sino a decisiones políticas”
El economista del CEPA cuestionó la vinculación de los combustibles argentinos con los precios internacionales.
El economista del CEPA cuestionó la vinculación de los combustibles argentinos con los precios internacionales y advirtió que la suspensión de Atucha III debilita el desarrollo nuclear y la capacidad tecnológica del país.
El precio de los combustibles, la política energética y el futuro de la actividad nuclear quedaron en el centro de las críticas del economista Nicolás Taiariol, integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), quien analizó ambos temas en una entrevista con Radio La Torre 102.1.
El especialista sostuvo que el valor del petróleo en el mercado interno no parece responder exclusivamente a los costos de producción, sino que está condicionado por las cotizaciones internacionales y las decisiones de política económica y energética. Además, cuestionó la suspensión del proyecto de la central nuclear Atucha III y advirtió sobre las consecuencias que podría tener para el desarrollo científico y tecnológico nacional.
Petróleo argentino: ¿por qué se paga a precios internacionales?
Taiariol explicó que el Brent, referencia internacional del petróleo, influye en la formación de los precios locales. Sin embargo, señaló que la evolución del valor interno no siempre acompaña de manera directa las variaciones internacionales.
Según detalló, en la determinación del precio doméstico intervienen factores como el tipo de cambio, las decisiones políticas, la oferta, la estacionalidad y los movimientos de la cotización internacional. En determinados períodos, indicó, el precio local aumenta menos que el Brent, mientras que en otros mantiene una dinámica diferente.
A partir de ese análisis, el economista planteó un interrogante sobre el esquema vigente: “¿Por qué nosotros tendríamos que estar pagando el precio de un petróleo que producimos en Argentina, en pesos, con trabajadores argentinos, con equipamiento argentino, precios internacionales? ¿Dónde está esa justificación?”.
El planteo apunta a discutir por qué el costo de los combustibles consumidos dentro del país debe quedar atado a referencias internacionales, aun cuando el petróleo se extrae y se procesa en el territorio nacional.
Taiariol aclaró que exportar petróleo y gas a precios internacionales permite obtener divisas, pero consideró que esa lógica no debería impedir el debate sobre las condiciones en las que se abastece el mercado interno.
El rol del Gobierno y de YPF en los precios
El economista recordó que Argentina perdió herramientas regulatorias para fijar directamente el precio interno de los combustibles a partir de las reformas de la década de 1990.
No obstante, explicó que durante años existieron acuerdos entre el Gobierno y YPF, la principal empresa del sector, para establecer referencias y moderar los aumentos.
En ese sentido, señaló que históricamente el litro de nafta se ubicó en valores cercanos a un dólar, mientras que, según su exposición, en el momento de la entrevista alcanzaba aproximadamente los 1,50 dólares.
Para Taiariol, esa diferencia también refleja decisiones de política económica. Consideró que podría retomarse una coordinación entre la Secretaría de Energía y la petrolera estatal para discutir el comportamiento de los precios internos.
“El precio del petróleo no es una decisión política, el precio, la fijación no responde a costos, no responde a otra cosa más que a una fijación de política energética o de política macroeconómica”, afirmó, en referencia al peso que atribuye a las decisiones gubernamentales en la formación de los valores locales.
Su planteo abre una discusión sobre el alcance de la intervención estatal en un mercado estratégico y sobre el equilibrio entre los ingresos derivados de las exportaciones y el costo de la energía para los consumidores argentinos.
Atucha III: la suspensión de un proyecto con participación china
En el segundo tramo de la entrevista, Taiariol cuestionó la decisión de no avanzar con la construcción de Atucha III, la central nuclear proyectada en el complejo de Lima, provincia de Buenos Aires.
Según explicó, Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), empresa encargada de operar las centrales nucleares del país, resolvió no continuar con el proyecto ante la falta de financiamiento asignado. El economista sostuvo que China había ofrecido construir y financiar la central, con un esquema que contemplaba un 70% de mano de obra argentina.
Para el integrante del CEPA, la decisión representa un retroceso en un contexto internacional en el que varios países están revisando sus políticas energéticas y recuperando el interés por la generación nuclear.
Taiariol mencionó los cambios de posición en países europeos y sostuvo que el escenario internacional vuelve a poner en discusión el papel de la energía nuclear como herramienta para fortalecer la seguridad energética.
“Bueno, eso es una noticia tremendamente mala para Argentina”, afirmó al referirse a la suspensión de Atucha III y a sus posibles consecuencias para un sector en el que el país desarrolló capacidades técnicas y científicas durante décadas.
El economista también cuestionó la apuesta por el proyecto de reactor modular ACR-300. Consideró que todavía existen interrogantes sobre su funcionamiento y su concreción, en contraste con Atucha III, que describió como una iniciativa con tecnología y financiamiento chinos.
Taiariol advirtió que las consecuencias de frenar proyectos nucleares no se limitan a la construcción de una central, sino que también pueden afectar la formación y la continuidad de los equipos profesionales especializados.
“Argentina está perdiendo su capacidad nuclear en todo sentido”, sostuvo.
En su análisis, señaló que la falta de actividad y de oportunidades laborales en el sector puede impulsar la salida de personal calificado y de empresas privadas vinculadas a la actividad. También advirtió sobre las dificultades para reemplazar a profesionales con décadas de experiencia, debido a la escasez de especialistas en ingeniería nuclear.
Para el economista, la pérdida de esos recursos humanos representa un problema estratégico, porque su formación demanda años y resulta difícil recuperar rápidamente los conocimientos y las capacidades acumuladas.
La advertencia se suma a su cuestionamiento por la suspensión de Atucha III y a su preocupación por el rumbo de la política energética nacional.
En el cierre de la entrevista, Taiariol también pidió revisar las consecuencias económicas del crecimiento de la producción de hidrocarburos, especialmente en Vaca Muerta.
Si bien reconoció la relevancia que tiene el desarrollo petrolero para la economía argentina, cuestionó que el fenómeno se presente únicamente como una sucesión de resultados positivos.
Como ejemplo, mencionó las dificultades financieras que, según indicó, atraviesan pequeñas y medianas empresas proveedoras de Neuquén. Señaló problemas de financiamiento, cheques rechazados y mayores plazos para cobrar por sus servicios.
En particular, afirmó que los plazos de pago de YPF a proveedores habían pasado de 45 a 75 días, una situación que, advirtió, puede complicar la actividad de empresas que dependen de esos ingresos para sostener sus operaciones.
“Me parece que el boom del petróleo tiene un costado complicado que tenemos que empezar a revisar para que la cosa no pase a mayores”, concluyó.
Las declaraciones de Taiariol plantean dos debates centrales para el futuro energético argentino: cómo se forman los precios de los combustibles que consume el mercado interno y qué consecuencias puede tener la suspensión de proyectos nucleares sobre la autonomía energética, la industria y los recursos humanos especializados del país.

