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“Se extraña el Papa de los gestos”: el fuerte testimonio a un año de la muerte de Francisco

El padre Alexis Rosales destacó su legado de cercanía, humildad y apertura. Recordó sus gestos, su vínculo con los jóvenes y su mirada inclusiva.

Al cumplirse un año del fallecimiento del Papa Francisco, el padre Alexis Rosales, administrador parroquial de la parroquia Santa Rosa de Lima de Patquía y asesor de la pastoral juvenil, reflexionó sobre el legado que dejó el pontífice argentino y el impacto de su figura en la Iglesia y la sociedad.

“Se extraña el Papa de los gestos”, resumió, al describir la impronta de un líder religioso que, según afirmó, marcó un antes y un después por su cercanía con la gente y su capacidad de visibilizar a los sectores más vulnerables.

Rosales remarcó que Francisco fue “el papa de la juventud”, destacando su recordado llamado a “hacer lío” durante la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. “Dejó muchísimas palabras y testimonios que acercaron a los jóvenes a la Iglesia, con una actitud abierta que generó identificación”, señaló.

En ese sentido, subrayó que la esencia del pontífice estuvo profundamente marcada por su etapa como Jorge Bergoglio en Argentina. “Nunca cambió su forma de ser. Siguió siendo el más humilde entre todos, con gestos sencillos y cercanos”, sostuvo.

El sacerdote también destacó el compromiso de Francisco con las minorías y sectores olvidados. Recordó que su primer viaje apostólico fue a Lampedusa, donde llegan migrantes, como un claro gesto de visibilización de quienes más sufren. “No lo hacía por un plan político, sino porque veía a Jesús en el otro”, explicó.

Otro de los aspectos centrales de su legado fue la reivindicación de los adultos mayores. “Nos invitó a escuchar a los abuelos y a valorarlos como sabiduría viva. Fue revolucionario volver la mirada hacia ellos”, indicó Rosales, al tiempo que resaltó el equilibrio que el Papa proponía entre jóvenes y ancianos como pilares de la comunidad.

En su análisis, también remarcó el carácter disruptivo de Francisco dentro de la Iglesia, al impulsar una institución “de puertas abiertas”. “Nos pidió dejar de ser una iglesia aduanera, que pone requisitos, y pasar a ser una iglesia que abraza y acompaña”, afirmó.

Entre los gestos más impactantes de su pontificado, Rosales recordó el momento en que, al asumir, pidió al pueblo que rezara por él. “Fue un gesto de humildad profunda, no hubo otro papa que se inclinara así ante la gente”, destacó.

Asimismo, evocó la imagen del Papa rezando solo en la Plaza San Pedro durante la pandemia. “Nos invitó a poner la mirada en Jesús en uno de los momentos más difíciles que atravesamos como humanidad”, señaló.

Finalmente, el sacerdote consideró que, aunque Francisco nunca regresó a la Argentina como Papa, “jamás se olvidó del país”. Incluso sugirió que, de haber vuelto, su mensaje habría sido “duro”, en línea con su estilo directo.

“Todavía no dimensionamos lo que significó tener un Papa argentino durante trece años. Fue una gracia y una bendición haber sido contemporáneos de él”, concluyó.


 

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