
Leche de burra: el innovador tambo argentino que apuesta a revolucionar la nutrición infantil
Un veterinario impulsa en Córdoba el primer tambo mecanizado de leche de burra del país, un producto natural con alto valor nutricional que busca posicionarse en el mercado argentino.
Desde la provincia de Córdoba, el médico veterinario Luis Losino lidera un proyecto inédito en Argentina: la creación del primer tambo mecanizado de leche de burra a gran escala, una iniciativa que combina tradición, innovación y ciencia aplicada a la alimentación.
El emprendimiento, ubicado a pocos kilómetros de Villa María, cuenta con unas 300 burras y un sistema completamente mecanizado. A diferencia de experiencias previas, como un tambo manual en Catamarca, este modelo incorpora tecnología y procesos industriales que permiten garantizar estándares sanitarios estrictos, especialmente por tratarse de un alimento destinado, en gran medida, a bebés.
Según explicó Losino, toda la producción se somete a un proceso controlado junto a un laboratorio del CONICET en la Universidad Nacional de Villa María, donde la leche es pasteurizada, envasada y congelada bajo condiciones de bioseguridad. “Producimos un alimento de alto valor, especialmente para bebés, por lo que debemos ser extremadamente rigurosos”, remarcó.
El proyecto, que lleva cerca de tres años en funcionamiento, también dio un paso clave en las últimas semanas con la incorporación de tecnología de liofilización, un proceso que permite transformar la leche líquida en polvo sin aplicar calor, preservando así sus propiedades nutricionales. Esto abre la posibilidad de comercializar el producto a nivel nacional con mayor facilidad y durabilidad.
Losino destacó que la leche de burra tiene una composición muy similar a la leche humana, con bajo contenido graso y proteínas menos alergénicas, lo que la convierte en una alternativa potencial para niños con alergias alimentarias. Además, contiene una importante cantidad de péptidos bioactivos con propiedades antibacterianas y otros beneficios biológicos.
El especialista también remarcó que esta práctica tiene raíces históricas: “Es una tradición que viene de Europa, con más de mil años, donde se utilizaba para bebés y personas con problemas respiratorios”. Esa herencia cultural, explicó, fue adaptada a un modelo productivo moderno en Argentina.
Actualmente, la comercialización se realiza principalmente a través de internet y en nichos específicos de alimentos naturales. Sin embargo, el impulsor del proyecto señaló que uno de los principales desafíos es lograr el reconocimiento institucional del producto, como ocurre en países como Italia, donde el Estado lo incluye dentro de políticas de salud pública.
En ese sentido, sostuvo que la leche de burra podría representar una opción más accesible frente a fórmulas infantiles altamente costosas, además de tratarse de un producto natural elaborado en el país.
Más allá del negocio, Losino aseguró que el objetivo principal es atender una necesidad concreta: “Lo que mueve todo esto son las madres, porque ven que realmente funciona en sus hijos”.

