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La violencia de género deja huellas invisibles: cómo es el complejo camino para recuperar la salud mental

Especialistas advirtieron que la violencia de género afecta todas las áreas de la vida y que la recuperación de la salud mental es un proceso largo que requiere apoyo profesional y contención.

En una nueva edición de la columna radial “Voces en clave de género” por Radio La Torre, las licenciadas en psicología Nadia Castillo y Nohe Castro abordaron una problemática profunda y muchas veces invisibilizada: la recuperación de la salud mental en víctimas de violencia de género.

Durante la entrevista, Nadia Castillo explicó que la salud mental no debe entenderse únicamente como la ausencia de enfermedad, sino como un proceso integral atravesado por múltiples factores. “La salud mental está vinculada a la historia, la cultura, el acceso al trabajo y los vínculos. No es solo lo psicológico”, señaló.

En ese sentido, advirtió que la violencia de género impacta de forma transversal en la vida de las personas. “Daña todas las áreas de la vida, por eso la recuperación es un trabajo arduo que necesita del acompañamiento de distintos profesionales e instituciones”, afirmó.

Por su parte, Nohe Castro remarcó que existen patrones que se repiten en muchas víctimas. “La violencia atraviesa todas las esferas de la vida de la mujer. Muchas veces se repiten historias en los vínculos actuales, lo que requiere un proceso de reconstrucción para lograr una nueva posición con herramientas propias”, explicó.

Uno de los aspectos más preocupantes es la dificultad para identificar las distintas formas de violencia. Castro subrayó que no todo se limita a lo físico: “Hay violencias psicológicas, económicas y simbólicas que son más invisibles, pero muy presentes, y suelen ser el inicio de vínculos violentos”.

En relación al proceso de salida, Castillo indicó que el aislamiento es uno de los primeros mecanismos que utiliza el agresor. “Se cortan los vínculos, aparece la manipulación y la víctima pierde su red de apoyo. Ahí es donde se vuelve cada vez más difícil salir”, sostuvo.

Además, cuestionó los prejuicios sociales que recaen sobre las víctimas. “Se suele preguntar por qué no se van, pero hay un trasfondo complejo que la mujer muchas veces no logra percibir en un primer momento”, explicó.

Desde el ámbito institucional, destacó el rol de espacios interdisciplinarios que brindan contención integral. Allí trabajan profesionales de distintas áreas para abordar la problemática desde lo psicológico, social y legal.

En cuanto a la recuperación, ambas especialistas coincidieron en que es posible, aunque no inmediata. “Es un proceso largo, con muchas aristas, pero se puede lograr”, aseguró Castillo.

Finalmente, también se abordó la naturalización de la violencia como uno de los mayores obstáculos. “No significa que a la mujer le guste, sino que muchas veces lo vive como algo normal, aprendido en su historia o en su entorno”, aclaró.

Castro concluyó con un mensaje esperanzador: “Hay mujeres que han reconstruido su vida, lograron vínculos saludables y rompieron con el ciclo de violencia. Eso demuestra que la recuperación es posible”.


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