
Estafa millonaria en Chilecito: lo engañaron con un falso espiritista y perdió $25 millones
El hombre, oriundo de Nonogasta, fue contactado a través de redes sociales y, mediante engaños y amenazas, terminó realizando múltiples transferencias
Un grave caso de estafa y extorsión sacude a la comunidad de Chilecito, donde un hombre de 52 años denunció haber sido víctima de una maniobra delictiva que le provocó un perjuicio económico superior a los 25 millones de pesos.
La denuncia fue radicada el 18 de marzo de 2026 ante el Departamento de Investigaciones, en el marco de una causa por extorsión, tipificada en el artículo 168 del Código Penal Argentino.
Según el relato del damnificado, todo comenzó el pasado 16 de febrero, cuando encontró en la red social Facebook una publicación vinculada a supuestas prácticas de curaciones espirituales y tarot. Lo que parecía una consulta inofensiva derivó en una compleja trama de engaño.
Posteriormente, fue contactado a través de WhatsApp por un número internacional, donde una persona que se presentó como “espiritista” le ofreció rituales a cambio de dinero. Sin embargo, la situación escaló durante una videollamada, en la que los delincuentes lograron obtener material íntimo de la víctima.
A partir de ese momento, comenzaron las amenazas y mensajes intimidatorios, con advertencias de difundir el contenido entre familiares y redes sociales. Bajo presión, el hombre realizó múltiples transferencias bancarias hacia distintas cuentas entre el 17 de febrero y el 4 de marzo.
El resultado fue devastador: un total de $25.600.000 transferidos en menos de tres semanas, una cifra que refleja la magnitud del delito y la vulnerabilidad frente a este tipo de maniobras.
La investigación continúa en curso con el objetivo de identificar a los responsables y analizar las pruebas aportadas. En tanto, desde la Unidad Regional Segunda de Policía reiteraron el pedido a la comunidad de extremar precauciones, especialmente ante contactos desconocidos que ofrezcan servicios esotéricos o ejerzan presión para obtener dinero o información personal.
El caso enciende una fuerte señal de alerta sobre una modalidad delictiva en crecimiento, donde detrás de una simple interacción en redes sociales pueden esconderse extorsiones de gran escala.

