
Cristina Maldonado: “Hay que formarse, atreverse y no quedarse con la duda de lo que podríamos haber sido”
La gerenta del Parque Eólico Arauco repasó su historia profesional, el desafío de liderar en entornos masculinos y el valor de la educación como herramienta de libertad.
En un testimonio cargado de experiencia y reflexión, la ingeniera Cristina Maldonado, actual gerenta del Parque Eólico Arauco, compartió su recorrido profesional, marcado por la formación constante, la toma de decisiones y el desafío de abrirse camino en espacios históricamente dominados por hombres.
En “Sin salir en la foto”, con Lourdes Monardez en la conducción del segmento, la gerenta del Parque Eólico Arauco, destacó la importancia de confiar en uno mismo y aprovechar las oportunidades locales. “Pude estudiar en la provincia, formarme y después ampliar ese camino en otras universidades. Eso me permitió desarrollarme profesionalmente incluso en empresas multinacionales”, señaló, remarcando que no es habitual ver profesionales del interior en ese tipo de ámbitos.
En ese sentido, hizo hincapié en la formación como una herramienta clave: no solo académica, sino también personal. “Tenés que tener con qué responder. La meritocracia existe cuando hay preparación, cuando te volvés bueno en lo que hacés y le ponés pasión”, sostuvo. A la vez, subrayó la importancia de la humildad y el aprendizaje constante: “Siempre hay algo nuevo para incorporar, de cualquier persona”.
Al referirse a su rol dentro del Parque Eólico Arauco, explicó que su trabajo se centra en áreas técnicas vinculadas a la seguridad laboral y el cuidado ambiental. “Una empresa estatal debe ser ejemplo. Trabajamos mucho en generar una cultura de seguridad y conciencia ambiental, desde lo más simple hasta lo más complejo”, detalló.
Maldonado también abordó uno de los aspectos más desafiantes de su carrera: liderar equipos en entornos mayoritariamente masculinos. “Llegás y son todos hombres, pero en mi caso no fue tan distinto porque ya venía de una carrera donde éramos pocas mujeres”, relató. En ese contexto, valoró el respeto y el aprendizaje compartido, aunque reconoció que las mujeres enfrentan exigencias diferentes, especialmente al combinar la vida profesional con la familiar.
“Hay situaciones que son distintas para hombres y mujeres, como tener que viajar y dejar a tus hijos. Las organizaciones tienen que entender eso y acompañar, porque el mundo es de ambos”, planteó.
Su relato también incluyó momentos de gran exigencia personal: viajes constantes, estudios de posgrado y la maternidad atravesando todo ese proceso. “Mi segundo hijo tenía 45 días y yo ya estaba viajando para cursar. Dormía muy poco, pero lo hice porque era un objetivo que quería alcanzar”, recordó.
En esa línea, puso en valor el rol del entorno y el acompañamiento: “Si no estás rodeado de gente que te apoye, todo se hace mucho más difícil”. Sin embargo, también advirtió sobre la mirada social hacia el desarrollo profesional de las mujeres: “Desde lugares cómodos se juzga sin ver el esfuerzo que hay detrás”.
Finalmente, dejó un mensaje claro para quienes buscan crecer profesionalmente, especialmente mujeres: “Hay que formarse y atreverse. Siempre me pregunto de qué prefiero arrepentirme: si de haberlo hecho o de no haberlo intentado. Y ahí está la respuesta”.
Para Maldonado, la educación es el eje central de todo ese proceso: “Educarse es libertad. Es lo que te permite elegir qué querés hacer con tu vida”.

