
Cibercriminales en casa: la advertencia de una especialista sobre cómo protegen y cómo fallan las familias en Internet
Silvina Santángelo alertó que los niños y adolescentes están expuestos 24/7 a cibercriminales, incluso dentro del hogar, y explicó cómo prevenir grooming, estafas y riesgos extremos.
La abogada y especialista en ciberdelincuencia y evidencia digital, Dra. Silvina Santángelo Carrizo, advirtió en Radio La Torre que la exposición de niños y adolescentes al mundo online es mucho más grave de lo que imaginan muchas familias. “Aun cuando no están de vacaciones, el uso de los dispositivos es exponencial”, aseguró, y remarcó que existe una “adicción sin límites” tanto en chicos como en adultos.
Santángelo planteó una imagen contundente: “Cuando tenemos un dispositivo informático en casa, también tenemos al cibercriminal en nuestra casa”. Explicó que si un niño o adolescente pasa horas aislado en su cuarto o incluso se encierra en el baño con el celular o la tablet, “claramente no está solo”. Según la especialista, los agresores buscan vulnerabilidades y se conectan de forma permanente, aprovechando el anonimato para ganar la confianza de sus víctimas.
Uno de los casos más recientes que reactivó las alertas fue el grooming a una adolescente de Mendoza a través de Roblox, una plataforma que suele considerarse inocua. Sin embargo, Santángelo explicó que no sólo se trata de un juego: “Los usuarios más pequeños pueden modificarlo, explorar posibilidades y, sin supervisión, terminan expuestos a manipulación, violencia o contenido sexualizado”.
Cómo actuar: las claves que deben implementar los adultos
La especialista remarcó que hoy “no es sencillo generar un ambiente seguro”, pero sí hay pasos básicos imprescindibles: Crear la cuenta del niño con el correo del adulto. “Nunca tiene que ser el mail del menor”, aclaró.
Activar el PIN de control parental para evitar que el niño desactive bloqueos inducido por un agresor.
Poner un candado al chat y a la función de voz. Para Santángelo, esta medida es fundamental porque los cibercriminales suelen manipular con voces de apariencia infantil o distorsionada.
Configurar la privacidad en ‘nadie’ o ‘sólo amigos reales’. Cerrar la billetera virtual para impedir que los delincuentes los guíen hacia compras fraudulentas con tarjetas de los padres.
Más allá de la configuración, insistió en que el diálogo es “el mejor software de protección”. Preguntar con quién juegan, quién los contacta, si alguien les pidió WhatsApp o fotos, revisar historial y algoritmos y entender qué consumen online son prácticas que, según la especialista, deben normalizarse.
En este sentido, fue categórica: “Ningún videojuego, red social o dispositivo puede ser niñera. Nuestros chicos no pueden crecer de la mano de un aparato”.
Santángelo advirtió que, una vez que logran generar un vínculo de confianza —a menudo asumiendo identidades falsas—, los agresores buscan contenido íntimo: fotos, videos, transmisiones en vivo e incluso intentos de encuentro físico.
También alertó que la problemática no afecta sólo a menores: “Hay gente de 30 años que también es victimizada”. Pero subrayó que la prioridad siempre debe ser proteger a los más vulnerables.
Respecto a los peligros virales, como los llamados “retos”, la especialista fue contundente:
“No son desafíos. Son atentados contra la vida”. Explicó que ya hubo muertes de niños y adolescentes por realizar estas prácticas, que buscan validación y popularidad, y recomendó denunciar todo contenido riesgoso directamente a las plataformas.
Cuando algo pasa: cómo denunciar
Si se detecta una situación de grooming o ciberacoso, Santángelo recomendó denunciar en: Ministerio Público Fiscal, o Juzgado de Instrucción de Violencia de Género y Protección Integral de Menores. También puede hacerse en cualquier comisaría, pero advirtió la importancia de preservar evidencia digital: descargar chats, imágenes, videos o grabar la pantalla con otro dispositivo sin alertar al agresor. Asimismo, remarcó que un adulto nunca debe hacerse pasar por el niño, ya que “puede generar complicaciones y hasta nulidades en el proceso judicial”.
Finalmente, destacó que aún existe temor a denunciar y estigma sobre las víctimas, pero recordó que “el niño o adolescente siempre es la víctima, no importa si envió la imagen o el video”.

