
UNIR advierte que la industria riojana trabaja por debajo del 50% y no ve señales de recuperación
Alertan que las industrias riojanas operan a menos de la mitad de su capacidad. Asegura que la apertura importadora, la caída del consumo y el crédito caro profundizan la crisis.
La industria riojana atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años. Así lo expresó Juan Carlos Serrano, vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), en diálogo con Radio La Torre, donde advirtió que el sector funciona actualmente a menos del 50% de su capacidad instalada y que el escenario no muestra señales de mejora en el corto plazo.
Serrano trazó un contraste claro entre el presente y los años previos. Recordó que durante los primeros cuatro años hubo crecimiento sostenido, apertura de nuevas empresas y expansión del parque industrial, gracias a una articulación entre Nación y Provincia que permitió fomentar inversiones y empleo. Sin embargo, ese escenario cambió de manera drástica en los últimos dos años.
“El cambio de paradigma es total”, sostuvo, al explicar que hoy el Gobierno nacional no incentiva ni el consumo ni el desarrollo industrial, sino que impulsa una apertura comercial que expone a las empresas locales a competir en condiciones desiguales. “No es cerrar la economía, es poder competir con las mismas oportunidades”, remarcó.
En ese contexto, aclaró la situación del sector de confección de una reconocida empresa textil local. Explicó que no se trató del cierre total de la firma, sino del área de confección, un proyecto que había comenzado con 140 trabajadores y que proyectaba llegar a 500 empleos. Pese a los esfuerzos por sostener la inversión, la falta de competitividad frente a productos importados terminó forzando la decisión. “Es la crónica de una muerte anunciada”, definió.
Serrano fue enfático al desmentir versiones sobre supuestos beneficios estatales. Aseguró que las empresas nucleadas en UNIR son privadas, no SAPEM, y que no reciben subsidios ni bonos. “Vivimos de vender, no del Estado”, afirmó, y explicó que muchas firmas trabajan con mercados fuera de la provincia o directamente con el consumidor final.
Respecto al empleo, sostuvo que nadie gana despidiendo trabajadores y que la contratación está directamente ligada a las ventas. “Contratar más gente es cuando uno vende más”, sintetizó, descartando que una eventual reforma laboral, enfocada en abaratar despidos, genere por sí sola más empleo. Para el dirigente industrial, el problema central es la caída del mercado interno: menos consumo, menos ventas y menos puestos de trabajo.
También apuntó contra el alto costo del financiamiento. Señaló que hoy no existen líneas de crédito accesibles para inversión o capital de trabajo y que las tasas siguen siendo “irreales” para una economía en recesión. Esa situación, agregó, golpea tanto a las empresas como a los consumidores, que enfrentan tasas de morosidad muy elevadas en tarjetas de crédito.
Finalmente, Serrano fue contundente sobre el horizonte inmediato: mientras no se reactive la actividad y el consumo, la industria seguirá trabajando muy por debajo de su potencial. “Siempre se puede estar peor, pero todos los días peleamos para sostener lo que tenemos”, concluyó.

