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Un gomero transforma bicicletas en oportunidades para los niños de La Rioja

En el barrio Néstor Kirchner, el ir y venir de bicicletas oxidadas y juguetes en desuso esconde una historia que creció en silencio hasta convertirse en un pequeño fenómeno solidario.

Allí trabaja Martín Casas, gomero de oficio, quien encontró en su rutina diaria una manera de cambiar la vida de otros: reparar bicicletas para entregárselas a niños de zonas rurales.

Todo comenzó hace un año y medio, casi como una idea improvisada entre amigos. “Fue una idea que compartimos cuando quisimos realizar una campaña que se llama ‘Dame una mano’”, recuerda Casas. Lo que empezó como un gesto aislado fue tomando forma con el paso de los meses, alimentado por una red de confianza que hoy sostiene el proyecto.

Las bicicletas llegan en distintos estados: algunas abandonadas, otras olvidadas en patios o depósitos. Martín las desarma, las arregla y les devuelve la vida. Luego, las entrega a chicos que muchas veces no tienen otro juguete ni medio para trasladarse a la escuela o recorrer largas distancias en el campo.

“La gente confía en mí y me hace donaciones. Me traen juguetes, bicicletas… y creo que en la infancia eso es lo más importante”, explica. Esa confianza se traduce en un flujo constante de aportes que no solo amplía el alcance de la iniciativa, sino que también la convierte en un punto de encuentro comunitario.

El impacto, sin embargo, superó cualquier expectativa inicial. “Me emociono porque no sabía que iba a ir tan lejos esto”, admitió a Canal 9. Hasta ahora, ya logró entregar 300 bicicletas, cada una con una historia detrás y un nuevo destino por delante.

En un contexto donde dificultades económicas suelen marcar la vida cotidiana, el trabajo de Martín Casas adquiere una dimensión que trasciende lo material. No se trata solo de reparar objetos, sino de habilitar caminos, acortar trayectos y, en muchos casos, abrir una puerta más hacia la educación y el juego.

Mientras ajusta tuercas y calibra ruedas, el gomero sigue recibiendo donaciones con la misma premisa que lo impulsó desde el inicio: que ningún niño se quede sin la posibilidad de pedalear su propia historia.
 

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