
Siete años sin Sabina: el duelo que no cesa y la memoria que resiste
Ayer se cumplieron siete años del femicidio infantil de Sabina Condorí, un crimen que dejó una herida abierta en su familia y en la comunidad.
La jornada estuvo atravesada por el recogimiento y el recuerdo. Familiares, allegados y vecinos evocaron a la niña, cuya vida fue truncada de manera violenta, en un caso que se convirtió en símbolo de la lucha contra la violencia de género en sus formas más extremas.
En Canal 9, Paula Garnica, madre de Sabina, volvió a poner en palabras una ausencia que se mantiene intacta. “Pasaron 7 años, el tiempo pasó muy rápido y sigo con todos mis hijos yo. Siempre duele. Yo soy siempre llorona y siempre lloro porque la recuerdo a ella. Recordamos el hecho y duele, como a toda madre”, expresó, con la voz atravesada por la emoción.
El testimonio refleja una experiencia compartida por muchas familias atravesadas por la violencia femicida: el duelo no se cierra, se transforma. La vida continúa, pero lo hace con una ausencia que se vuelve cotidiana, en cada fecha significativa, en cada recuerdo que irrumpe sin aviso.
A siete años del crimen, el nombre de Sabina Condorí sigue siendo pronunciado como un acto de memoria y de reclamo. En un país donde la violencia contra niñas y mujeres continúa siendo una problemática estructural, su historia interpela no solo a la justicia, sino también a una sociedad que aún busca respuestas y reparación.
La conmemoración, lejos de ser un cierre, se configura como un recordatorio: detrás de cada cifra hay vidas truncadas y familias que sostienen, día a día, el peso de una pérdida irreparable.

