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Reforma laboral: reducción de aportes patronales colapsará las obras sociales

También se vería afectado el Fondo Solidario de Redistribución.

Un informe advierte que el recorte propuesto afectará el financiamiento solidario y trasladará costos a afiliados mediante copagos y peores coberturas. 

Las claves

  • La reforma reduce un punto el aporte patronal al seguro de salud

  • El sistema perdería cerca de $994.000 millones anuales

  • El impacto afectaría a todas las obras sociales, sobre todo a las más chicas

  • Podrían empeorar prestaciones y crecer copagos

  • También se vería afectado el Fondo Solidario de Redistribución

Un cambio con bajo debate público

Casi sin discusión mediática, el proyecto de Reforma Laboral incorpora una reducción de un punto porcentual en la contribución patronal destinada al sistema nacional del seguro de salud. La medida impacta de manera directa en el financiamiento del esquema solidario y, según especialistas, traslada parte del costo desde los empleadores hacia los trabajadores.

Actualmente, el sistema se sostiene con un aporte del trabajador del 3% del salario y una contribución patronal del 6%, lo que conforma un total del 9%. La iniciativa propone llevar la contribución empresaria al 5%, reduciendo el financiamiento global al 8%.

El impacto económico estimado

Un informe elaborado por el sociólogo especialista en Sistemas de Salud Santiago Quintana, publicado por InfoGremiales, dimensiona el efecto de la medida. Según el trabajo, «Tomando como referencia una masa salarial anual estimada en aproximadamente 99 billones de pesos, la baja de un punto porcentual representa una pérdida cercana a los $994.000 millones anuales para el conjunto de las obras sociales sindicales».

El especialista aclara que «Se trata de una merma estructural y permanente, derivada de una decisión normativa, independiente del ciclo económico o del desempeño individual de cada entidad».

Un sistema ya tensionado

La reducción de ingresos se suma a un escenario previo de dificultades. Entre los factores señalados aparecen la caída salarial de los últimos años, con haberes por debajo de la inflación, y el proceso de “descreme” derivado de la libre derivación de aportes, que eliminó la intermediación obligatoria de las obras sociales sindicales.

Desde el sector advierten un impacto profundo: «Todas van a empeorar sus servicios y las más chicas se van a empezar a caer. Fundamentalmente las que tienen menos afiliados que tienen costos altos y poca recaudación».

El traslado del costo a los trabajadores

Las proyecciones indican que la compensación del recorte terminaría en los bolsillos de los afiliados. Las alternativas que se barajan incluyen:

  • Pérdida de calidad en los planes de atención

  • Aumento del valor de las cápitas en sistemas desregulados

  • Implementación de copagos más extendidos y elevados

El golpe al Fondo Solidario de Redistribución

Quintana también advierte sobre el efecto directo en el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), clave para sostener el esquema solidario. «La caída de los aportes impacta de manera directa sobre el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), pilar central del esquema solidario del sistema. El FSR financia los reintegros del Sistema Único de Reintegros (SUR), las prestaciones de alto costo y el Mecanismo de Integración para personas con discapacidad».

 El FSR se integra con una retención estatal del 15% de lo recaudado. Según el informe, «La reducción de los ingresos al Fondo limita su capacidad para compensar asimetrías entre obras sociales, genera demoras en los reintegros, desfinancia prestaciones críticas y aumenta la litigiosidad. En los hechos, se debilita el principio de solidaridad intersindical que durante décadas permitió sostener una cobertura amplia dentro del subsistema».

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