
Reforma: La jueza Karina Becerra detalló cambios estructurales en la Justicia riojana
Digitalización, nuevos juzgados y un sistema más ágil, medible y cercano a la ciudadanía.
En un contexto donde la demanda social por respuestas más rápidas y eficientes se vuelve cada vez más intensa, desde el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja impulsan una serie de transformaciones estructurales que apuntan a modernizar el sistema judicial y acortar los tiempos de resolución de causas.
La jueza Karina Becerra explicó que el eje central de esta reforma no es únicamente acelerar los procesos, sino diseñar un modelo previsible, medible y gestionable. En ese sentido, remarcó que uno de los principales problemas detectados fue el exceso de formalismo y la prolongación innecesaria de los tiempos procesales, lo que motivó el envío de paquetes de leyes para su tratamiento legislativo.
Entre las medidas más relevantes se destaca la creación de juzgados especializados, como los de familia, que permiten descomprimir las cámaras civiles y reorganizar el trabajo judicial. Este esquema busca que cada magistrado pueda enfocarse en materias específicas, acortando los procedimientos y mejorando la eficiencia en la resolución de conflictos.
Otro de los pilares de la transformación es la digitalización del sistema. Según detalló Becerra, se avanza en la implementación del expediente digital y en la modernización de las notificaciones, lo que representa un paso clave para abandonar el soporte papel y agilizar la gestión de causas.
Además, el Tribunal implementa herramientas de control y evaluación como indicadores de desempeño, auditorías periódicas y tableros de seguimiento semanal. Estas medidas buscan profesionalizar la gestión judicial y transparentar el funcionamiento interno de los juzgados.
La magistrada también destacó la importancia de acercar la Justicia a la ciudadanía. En ese sentido, subrayó la necesidad de que la sociedad conozca cómo funciona el sistema, dónde realizar denuncias y cuáles son los mecanismos disponibles, incluyendo instancias de mediación y conciliación temprana para evitar la judicialización innecesaria de conflictos.
“La justicia no puede seguir midiéndose en años cuando los derechos se pierden en días”, enfatizó Becerra, al tiempo que sostuvo que el objetivo es construir un sistema más ágil pero también más humano.
Por otra parte, reconoció limitaciones en cuanto a recursos humanos, aunque aseguró que se trabaja en la reorganización interna del personal para optimizar el funcionamiento. En ese marco, se redefinieron roles y se redistribuyeron equipos sin necesidad de incorporar nuevos cargos, buscando mejorar la estructura operativa existente.
Finalmente, la jueza remarcó que estas reformas requieren un trabajo articulado entre los tres poderes del Estado y una capacitación constante del personal judicial, como parte de una estrategia integral para transformar el sistema.

