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Por qué en invierno aumentan los antojos y cómo controlarlos de forma saludable

El Lic. en Nutrición José Romero explicó por qué en invierno aumenta el deseo de consumir alimentos calóricos.

Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas sienten un mayor deseo por consumir guisos, panificados, chocolates y otras preparaciones más calóricas. Lejos de tratarse únicamente de un hábito cultural, esta conducta tiene una explicación fisiológica.

Así lo explicó el licenciado en Nutrición José Romero, referente del programa Lucha contra el Sedentarismo del Ministerio de Salud de La Rioja, quien en diálogo con Radio La Torre aseguró que los cambios propios del invierno modifican tanto la rutina diaria como el comportamiento alimentario.

"Durante esta época cambia la conducta de las personas y eso afecta la alimentación. Estos cambios responden a factores fisiológicos, psicológicos y ambientales", señaló.

El frío modifica las hormonas y aumenta el deseo de alimentos calóricos
Romero explicó que la menor exposición a la luz solar durante el invierno provoca alteraciones en la producción de hormonas y neurotransmisores relacionados con el bienestar.

Según indicó, disminuyen sustancias como la serotonina y la dopamina, lo que lleva al organismo a buscar una recompensa rápida a través de alimentos ricos en azúcar y grasas. "Ese 'sentimiento panadero' que muchos mencionan en las redes sociales tiene una base fisiológica y biológica", afirmó.

Sin embargo, aclaró que existen alternativas más saludables para estimular esos mismos mecanismos naturales.

Entre ellas mencionó el consumo de avena integral, batata y quinoa, alimentos que ayudan a favorecer la sensación de bienestar sin recurrir a productos ultraprocesados o excesivamente calóricos.

Los guisos siguen siendo una buena opción si se preparan correctamente

El especialista explicó que durante el invierno el organismo aumenta el gasto energético para mantener la temperatura corporal, motivo por el cual también aparece una mayor sensación de hambre.

En ese contexto, sostuvo que preparaciones como guisos y estofados pueden formar parte de una alimentación saludable siempre que incorporen ingredientes de alta calidad nutricional. "Es importante elegir alimentos con buena densidad nutricional, que además de aportar energía también suministren vitaminas y minerales para fortalecer el sistema inmunológico", indicó.

Entre los alimentos recomendados destacó especialmente las legumbres.
"Los garbanzos, las lentejas y otras legumbres son grandes aliados en esta época porque aportan proteínas, fibra, hierro y otros micronutrientes que ayudan a mantener la saciedad y fortalecer las defensas", explicó.

El sedentarismo también aumenta en invierno

Romero advirtió que otro de los cambios habituales durante los meses fríos es la reducción de la actividad física.

El menor tiempo de luz solar y la permanencia en ambientes calefaccionados favorecen el sedentarismo y el denominado "picoteo" entre comidas.

Para evitarlo recomendó aprovechar las horas de sol para caminar o realizar actividad física al aire libre y, cuando eso no sea posible, recurrir a rutinas guiadas desde el hogar. "Hoy existen muchas herramientas y plataformas que permiten hacer actividad física en casa. Lo importante es mantenerse activo", sostuvo.

Además, aconsejó respetar horarios regulares de alimentación y elegir platos completos y saciantes para disminuir la necesidad de consumir alimentos entre comidas.

Cítricos: un aliado para fortalecer las defensas

El nutricionista también hizo hincapié en la importancia de aprovechar las frutas de estación.

Recomendó consumir diariamente al menos un cítrico, como naranja, mandarina o pomelo, debido a su elevado aporte de vitamina C. "La vitamina C cumple un papel fundamental en el funcionamiento del sistema inmunológico y actúa como un importante antioxidante", explicó.

Asimismo, destacó que el kiwi constituye otra de las mejores fuentes naturales de esta vitamina.

Consultado sobre el consumo de jugos naturales, Romero señaló que siempre es preferible ingerir la fruta completa.

Explicó que al colar los jugos se elimina gran parte de la fibra, lo que provoca un aumento más rápido de la glucosa en sangre. "Siempre es preferible consumir la fruta tal como viene naturalmente para aprovechar toda su matriz nutricional", recomendó.

La hidratación también es clave en invierno
Aunque durante los meses fríos disminuye la sensación de sed, el profesional recordó que el organismo continúa perdiendo agua, especialmente durante la actividad física. "El aire frío y seco aumenta las pérdidas de agua sin que muchas veces nos demos cuenta. Por eso es importante mantener una buena hidratación aun cuando no sintamos sed", advirtió.

Finalmente, Romero invitó a la comunidad a consultar con los profesionales de nutrición que se desempeñan en los distintos centros de salud de la provincia para recibir asesoramiento personalizado. "En todos los centros de salud hay nutricionistas que pueden orientar a cada persona sobre la mejor alimentación según sus necesidades".
 

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