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Padre Juan Cabrera: “La Virgen nos guía, pero el camino termina siempre en Cristo”

El rector del Santuario de la Virgen del Valle, Padre Juan Ramón Cabrera, explicó el sentido de las festividades del 8 de diciembre.

El rector del Santuario de la Virgen del Valle, Padre Juan Ramón Cabrera, explicó el sentido de las festividades del 8 de diciembre, el rol del santuario y el llamado a recuperar la fe, la esperanza y la humanidad en tiempos difíciles.

A días del Día de la Inmaculada Concepción, el Padre Juan Ramón Cabrera, rector del Santuario y Catedral Basílica de la Virgen del Valle, brindó una extensa reflexión sobre el significado de la festividad, el rol del santuario y la importancia de sostener la esperanza en tiempos adversos.

Cabrera comenzó aclarando, con tono amable y pedagógico, que “gracias a Dios no soy cura, soy solamente padre Juan”, diferenciando que los curas son los párrocos designados por un obispo, mientras que su misión como rector del santuario es otra: cuidar la imagen sagrada, proteger su culto y acompañar espiritualmente a los peregrinos.

Explicó que la función central de un santuario es resguardar la devoción, sostener los sacramentos de misa y confesión, y brindar contención a quienes llegan cargados de preocupaciones. “Los peregrinos vienen con dolores y aflicciones. La atención, la escucha y la bendición también son parte esencial del servicio”, sostuvo.

Al referirse a los tiempos complejos que atraviesa el país, Cabrera recordó momentos duros de la historia argentina: “Viví el 73, cuando hacíamos fila por un bolsón de comida, y el 89, cuando secábamos la yerba para tomar mate. Las crisis prueban al creyente”. En ese sentido, llamó a poner la esperanza en Dios: “Es el único que conoce y puede llegar a esos rinconcitos del corazón donde nadie más llega”.

Cabrera también destacó el enorme despliegue organizativo del santuario. Guardianes, custodios, servidores marianos, comunicadores y voluntarios trabajan para que cada peregrino sea recibido con atención. “Todo peregrino riojano será bienvenido. La Virgen ayuda, pero tu caminar tiene que terminar en Cristo”, enfatizó.

Explicó que las fiestas de la Inmaculada Concepción comenzaron el 29 de noviembre y profundizó en la importancia del dogma celebrado el 8 de diciembre, fecha compartida por santuarios de todo el mundo. Además, brindó tranquilidad a quienes no pueden viajar: “Si no podés venir, prendé una vela en tu casa. La Virgencita no se va a enojar”.

El rector confirmó que el lunes 8 habrá misas a las 7, 9 y 11 de la mañana, y que podrían sumarse nuevas celebraciones si algún sacerdote llega con delegaciones más tarde: “No vamos a cerrar las puertas a nadie”. La procesión oficial iniciará a las 18, desde la Plaza del Maestro.

También reveló que este año hubo un trabajo más intenso en la organización y agradeció la colaboración de fieles y empresas para sostener los costos: “La Iglesia está apretadísima como todos. Salimos adelante con donaciones para el pan y la comida de los peregrinos”.

Finalmente, Cabrera dejó un mensaje por el tiempo de Adviento y llamó a no caer en el consumismo: “El centro de la Navidad es Cristo. No es el pan dulce ni la sidra. Recuperemos los gestos simples: un abrazo, un ‘te quiero’, compartir en familia. Eso se está perdiendo”. Con una bendición final, pidió que la esperanza llegue a cada hogar.

 

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