
“No hay peor derecho que el que no se ejerce”: la jueza Gisela Flamini y una radiografía cruda de la justicia frente a la violencia de género
La titular del Juzgado de Instrucción en Violencia de Género y Protección Integral de Menores N° 2— reflexionó el movimiento Ni Una Menos.
El 3 de junio de 2015 marcó un antes y un después. Aquel día, miles de voces se unieron bajo una misma consigna: Ni Una Menos. A una década del nacimiento del movimiento, la jueza Gisela Flamini se pronunció en diálogo exclusivo con Radio La Torre sobre lo que significó este grito colectivo en el ámbito judicial y social.
"Mucho ha cambiado en estos diez años, sobre todo en cómo se reconoce a la víctima. Antes, era apenas la denunciante. Hoy, tiene un rol activo en el proceso", explicó Flamini. La magistrada destacó que, a diferencia del movimiento #MeToo surgido en EE.UU., Ni Una Menos tuvo un impacto concreto en las decisiones judiciales en Argentina: "La figura del femicidio, la Ley de Víctimas, el aborto legal... todo eso fue impulsado, directa o indirectamente, por este movimiento".
Conmovida, recordó casos que dejaron una marca indeleble en su carrera, como el femicidio de Tiara, una adolescente de 15 años asesinada por un pastor. “Ese caso me afectó profundamente en lo personal. Hice terapia, no podría ejercer sin ayuda profesional”, confesó.
A pesar de los avances, Flamini remarcó que “todavía hay mujeres mayores que denuncian después de 30 años de violencia”. La Rioja, según datos oficiales, es una de las provincias con menor índice de femicidios del país. No obstante, la jueza remarcó que “mientras haya una sola víctima, no podemos detenernos”.
Sobre el sistema judicial, reconoció falencias estructurales: “Estamos colapsados, sin recursos ni personal suficientes. Eso nos impide analizar con la profundidad necesaria cada caso”. Pero confía en que la implementación del nuevo sistema acusatorio, con mayor protagonismo del Ministerio Público Fiscal, alivie parte de la sobrecarga.
Finalmente, al ser consultada sobre si aún existen sectores de la Justicia con visiones machistas, fue tajante: “No veo eso en mis colegas. Tras el fallo escandaloso en el caso de Lucía Pérez, todos entendieron que ya no hay lugar para los prejuicios. El cambio cultural llegó también al Poder Judicial”.

