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Modelo de Seguridad a la riojana: con estadísticas positivas y cercana a gente

Por Víctor Bazán.-

En tiempos donde la inseguridad azota a millones de argentinos y es tapa de diarios por los peores motivos, La Rioja aparece como una excepción digna de análisis y reconocimiento.

Según el más reciente informe del Ministerio de Seguridad de la Nación, nuestra provincia tiene la tasa de homicidios dolosos más baja del país, con apenas 1 caso cada 100 mil habitantes. Un dato rotundo, respaldado por estadísticas oficiales y que revela lo que muchos prefieren no decir: cuando el Estado está presente, los resultados llegan.

Este logro no es fruto del azar. Es el resultado de una política pública coherente, sostenida, y profundamente federal, impulsada por el gobernador Ricardo Quintela. Inversión histórica en patrulleros, tecnología, infraestructura y capacitación. Dignificación de la fuerza policial, con aumentos salariales, quincenita, equiparación para activos y retirados. Y, sobre todo, una visión integral de la seguridad como derecho humano.

Mientras en Nación se imponen discursos de mano dura, recortes presupuestarios que golpean directamente a las fuerzas de seguridad y decretos presidenciales que desvirtúan la función real de la policía, en La Rioja se construye un modelo basado en la prevención, la presencia territorial y el fortalecimiento institucional.

Las cifras lo confirman: mientras provincias como Santa Fe, Chaco o Buenos Aires superan los 4 homicidios cada 100 mil habitantes, La Rioja mantiene el índice más bajo del país. Y en delitos contra la propiedad, también marca un descenso sostenido.

El ministro Miguel Zárate lo dijo con claridad el pasado 22 de mayo en el aniversario de la Policía: “El homicidio es el delito más grave y el mejor medidor de la violencia de un territorio. La Rioja está en lo más bajo del ranking. Y eso no es magia: es política pública seria, sostenida y planificada”.

Desde aquí lo digo claro: la seguridad no se resuelve con slogans ni con patrullajes para las cámaras. Se construye con gestión, con inversión, con respeto por la tarea policial y con planificación.

Hoy, La Rioja demuestra que sí es posible vivir en una provincia segura, pacífica y organizada, con una policía equipada, preparada y valorada. Y que cuando el Estado provincial se hace cargo, los resultados están a la vista.

Este no es solo un logro de estadísticas. Es una muestra concreta de cómo se puede gobernar distinto y con resultados positivos.

Mientras el país debate una política de seguridad represiva, de espionaje y persecución, La Rioja ya tiene una respuesta: seguridad con presencia del Estado, con inversión y con respeto por quienes nos cuidan. Porque cuando la política se pone del lado de la gente, las cifras dejan de ser un problema y se convierten en un orgullo. Más aun, cuando la premisa es tener una policía cercana a la gente.

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