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Martín Fierro a la Música: reconocer la industria, sin olvidar la cultura

Por Ana Argañaras.

La primera edición de los Martín Fierro a la Música representa una oportunidad importante para reconocer el trabajo de nuestros artistas y darle mayor visibilidad a la música argentina. Pero, desde mi mirada como periodista cultural y comunicadora de los medios públicos, creo que también nos invita a reflexionar sobre qué entendemos por música argentina y cómo construimos su reconocimiento.

La música no empieza ni termina en Buenos Aires, en las grandes productoras, en las plataformas digitales o en los artistas que alcanzan mayor repercusión mediática. Existe una Argentina musical profunda, diversa y federal que se construye en cada provincia, en los festivales populares, en las peñas, en los pequeños escenarios y en el trabajo silencioso de artistas que sostienen nuestra identidad cultural.

Desde La Rioja, donde el folklore es memoria, pertenencia y transmisión generacional, sabemos que detrás de cada canción hay una historia, una comunidad y una manera de entender el mundo. Hay músicos que mantienen vivas expresiones ancestrales, que renuevan la tradición y que, muchas veces, producen cultura lejos de los grandes circuitos de difusión.

Por eso, celebrar una premiación nacional también implica preguntarnos si estamos generando las condiciones para que esa diversidad tenga un lugar real. No alcanza con incorporar géneros en distintas categorías: es importante que exista una representación federal, que se reconozcan las trayectorias regionales y que los nuevos talentos de todo el país tengan oportunidades de ser escuchados.

Tampoco se trata de enfrentar la música comercial con la música de raíz, ni de desconocer el valor de los artistas que llegan a públicos masivos. Se trata de comprender que la música argentina es mucho más amplia que cualquier mercado, tendencia o pantalla.

Los premios pueden reconocer un momento de la industria; el periodismo cultural tiene, además, la responsabilidad de mirar los procesos, las identidades y el trabajo que hace posible nuestra cultura.

Como comunicadora que lleva muchos años (26 temporadas de Nuestra Raíz, El Folklore) acompañando y difundiendo a nuestros artistas, celebro que la música tenga nuevos espacios de reconocimiento. Y deseo que las próximas ediciones profundicen una mirada verdaderamente federal, donde el talento no dependa del lugar de origen, de los contactos o de la exposición mediática.

Porque la cultura argentina no se construye únicamente desde los grandes escenarios: también nace en nuestros pueblos, en nuestras provincias y en esas voces que, generación tras generación, mantienen viva nuestra identidad.

Reconocer la música argentina es también reconocer la Argentina que la hace posible, en toda su diversidad.
 

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