
La Rioja será la sede del "Encuentro Nacional de Mujeres Indígenas"
Será este 5 y 6 de septiembre en Capital y Sanagasta, con actividades culturales, talleres y proyectos ambientales.
Tere Luna, integrante de las Mujeres Indígenas de La Rioja, invita a toda la comunidad al Encuentro Nacional de Mujeres Indígenas que se llevará a cabo este 5 y 6 de septiembre entre Capital y Sanagasta. El evento busca visibilizar el rol de las mujeres originarias, compartir saberes ancestrales y sembrar valores comunitarios y ambientales en nuevas generaciones.
“Le pusimos al proyecto un nombre en lengua cacán que significa semilla pequeña, porque creemos que cada actividad que realizamos deja una semilla que, con el tiempo, florece”, explicó Tere Luna durante la entrevista en Radio La Torre.
El evento, que contará con presencia de comunidades de distintas provincias como Salta, San Juan y Neuquén, se propone como un espacio abierto y diverso, no limitado solo a mujeres ni a pueblos originarios: “Está abierto a todo público, a quienes quieran conocer de nuestro trabajo, compartir y aprender desde el respeto”, remarcó.
La jornada del 5 de septiembre comenzará en Capital con un acto simbólico en la municipalidad y actividades en el espacio Pares lab, donde se compartirán almuerzos y talleres, entre ellos, uno de arcilla dictado por una tallerista de Anillaco. Por la tarde, la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) será escenario de la presentación del proyecto comunitario de Noelia Chumbita.
El 6 de septiembre, las actividades se trasladarán a Sanagasta, en el Salón Cultural La Vieja Bodega. Allí se presentará el proyecto local Finji (Familia Pequeña), con un cierre artístico que incluye copleras, músicos como Joselito Ferreira, y talleres de cerámica con quema simbólica de piezas como cierre ceremonial.
Uno de los ejes del proyecto es el trabajo con infancias: “Queremos que los niños aprendan jugando, mirándonos, compartiendo. Ellos absorben todo y eso queda para siempre”, explicó Luna, quien destaca el vínculo con jardines de infantes como el N°27 de Sanagasta, donde se enseñan prácticas ancestrales y se trabaja con el libro Tircacán.
Además, se promueve la revitalización de las lenguas originarias, como el cacán y el quechua, con clases abiertas en barrios de Sanagasta. Aunque aún no forman parte de la currícula oficial, el objetivo es que estos saberes recuperen su lugar en las escuelas.
“En nuestra comunidad no hay religión, no hay política. Somos comunidad. Y ese es el principio de todo: el bien común”, afirma Tere Luna. Agradecida por el respaldo de instituciones locales y provinciales, destaca el trabajo colaborativo con docentes, jardines, reservas naturales y espacios culturales.
La cosmovisión de las comunidades indígenas se expresa en cada acción: “Hay que difundir este amor hacia la madre tierra y al prójimo. Sembrar ternura, colaboración, comunidad”.

