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La Rioja avanza con la regulación del uso de celulares en las escuelas: cómo se aplicará la nueva ley

En primaria estará restringido y en secundaria dependerá de la planificación pedagógica.

Fernanda Gregor, coordinadora provincial de ESI y Convivencia Escolar, explicó que habrá 90 días para capacitar a docentes y equipos directivos. En primaria estará restringido y en secundaria dependerá de la planificación pedagógica.

La nueva ley que regula el uso de celulares en las instituciones educativas de La Rioja comienza a dar sus primeros pasos hacia su implementación. Los protocolos ya fueron socializados y el Ministerio de Educación trabaja en una guía que establecerá criterios de aplicación para los distintos niveles y modalidades.

En diálogo con Radio La Torre, Fernanda Gregor, coordinadora del equipo provincial de ESI y Convivir en la Escuela, explicó que la normativa es resultado de un trabajo conjunto entre distintas áreas, estudiantes, docentes, familias y la comunidad educativa.

Según detalló, desde el Ministerio de Educación se realizaron encuestas y encuentros para conocer cómo se estaba abordando el uso de los dispositivos en las escuelas y cuáles eran las principales dificultades para establecer acuerdos de convivencia.

Gregor sostuvo que la ley permitirá contar con un marco común para regular el uso de los celulares y brindar herramientas a los docentes. En ese sentido, explicó que la intención es que cada nivel educativo pueda establecer criterios adecuados, contemplando tanto el cuidado de los estudiantes como las necesidades pedagógicas.

Qué pasará con los celulares en primaria y secundaria

Uno de los principales cambios estará relacionado con las restricciones según el nivel educativo. Gregor explicó que en el nivel inicial y primario el uso de celulares estará restringido durante toda la jornada escolar.

En el nivel secundario, en cambio, se permitirá su utilización de acuerdo con la planificación pedagógica de cada docente y mediante acuerdos previamente establecidos.

La funcionaria señaló que, durante las primeras conversaciones sobre la medida, algunos estudiantes manifestaron enojo y frustración ante la posibilidad de limitar el uso de sus dispositivos. Sin embargo, con el avance del diálogo, también reconocieron la necesidad de contar con acompañamiento y herramientas para regular su utilización.

En ese contexto, destacó que la iniciativa tiene una perspectiva de protección y pedagogía del cuidado, y no solamente de prohibición.

Gregor también señaló que los docentes recibieron positivamente la normativa, debido a que en numerosas instituciones ya existían acuerdos para limitar el uso de celulares, pero no contaban con un marco que respaldara esas decisiones.

La coordinadora explicó que los dispositivos pueden ser recursos útiles para acceder a materiales de lectura y trabajar en aulas virtuales, pero también generan distracciones que dificultan el desarrollo de las clases.

Por eso, consideró que la ley brindará a los educadores una herramienta institucional para establecer cuándo corresponde utilizar los teléfonos y cuándo deben permanecer guardados.

Los primeros 90 días serán clave para la implementación

La coordinadora indicó que, tras la sanción de la ley, se estableció un plazo de 90 días para comenzar su aplicación. Durante ese período se avanzará con capacitaciones destinadas a docentes y equipos de gestión, además de la elaboración de orientaciones vinculadas con la ciudadanía digital, la convivencia y el enfoque pedagógico.

Al referirse al posible impacto inicial de la medida en el rendimiento escolar, Gregor reconoció que podrían aparecer algunas dificultades durante la adaptación, especialmente porque estudiantes y docentes deberán incorporar nuevas herramientas y formas de trabajo.

Sin embargo, expresó expectativas positivas sobre los resultados a mediano plazo.

“Creemos que va a tener en realidad un impacto positivo”, afirmó, al plantear la posibilidad de recuperar espacios escolares con menos pantallas y fortalecer el desarrollo cognitivo, el pensamiento crítico, la autonomía y el diálogo entre compañeros.

Finalmente, reconoció que el proceso no será sencillo y que implicará volver a planificar clases, buscar nuevos materiales y construir otras estrategias de enseñanza, especialmente en el nivel secundario, donde el celular podrá seguir utilizándose como recurso pedagógico cuando esté previsto por el docente.

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