
La morosidad en créditos y tarjetas ya supera el 10%
El vicepresidente del Banco Rioja, Marcelo Becerra, advirtió sobre el endeudamiento familiar derivado de políticas nacionales.
El vicepresidente del Banco Rioja, Marcelo Becerra, expresó su preocupación por el fuerte crecimiento de la morosidad entre los clientes de la entidad, en un contexto económico que, según remarcó, afecta a todo el país y golpea especialmente a las familias.
En Radio La Torre, el funcionario explicó que los niveles de incumplimiento en préstamos personales registraron un incremento significativo en los últimos años. “Pasamos de una morosidad del 2,5% a casi un 10% hacia fines de 2025. Es una cifra alarmante”, sostuvo.
El panorama se repite en el uso de tarjetas de crédito, donde los índices actuales también rondan entre el 9% y el 10%, cuando anteriormente se ubicaban por debajo del 3%. “Es tremendamente preocupante”, enfatizó Becerra, al describir un escenario de endeudamiento generalizado.
Uno de los datos más sensibles que reveló el análisis del banco es el destino del consumo: cerca del 90% de los gastos con tarjeta se concentran en alimentos y medicamentos. “La gente está utilizando el crédito para cubrir necesidades básicas. Esa es la realidad”, afirmó.
En este contexto, explicó que muchos usuarios solo logran pagar el mínimo de la tarjeta o directamente no pueden afrontar el resumen mensual, lo que genera una acumulación de deuda con intereses elevados. “Es una situación mixta: algunos pagan parcialmente, otros no llegan a pagar, y eso agrava el problema”, detalló.
Becerra vinculó esta situación con la pérdida del poder adquisitivo y cuestionó el impacto de las políticas económicas nacionales. “El salario real está bajo y eso repercute directamente en la capacidad de pago. Esto no es solo de La Rioja, es un problema en todo el país”, señaló.
Además, advirtió que el endeudamiento no se limita al sistema bancario formal, ya que muchas personas recurren a mecanismos informales para cubrir gastos, lo que profundiza aún más la crisis financiera de los hogares.
En relación al acceso al crédito, explicó que las entidades mantienen criterios estrictos: los préstamos no pueden superar el 40% del ingreso, pero el problema radica en que los clientes ya llegan con múltiples compromisos financieros. “El sistema toma todas las deudas: tarjetas, cooperativas, otros créditos. Entonces no hay margen para renovar y se ahoga el ingreso”, indicó.
Frente a este escenario, el vicepresidente del banco remarcó la importancia de que los clientes se acerquen a la entidad ante dificultades de pago. “Hay opciones de refinanciación, quitas de intereses y asesoramiento personalizado. Es clave no dejar que la deuda crezca”, aseguró.
Finalmente, Becerra alertó sobre el impacto social más amplio de esta situación, vinculándolo con el cierre de pequeñas y medianas empresas y la pérdida de empleo. “Se está naturalizando un nivel de crisis que no debería ser normal. Hay que poner un freno”, concluyó.

