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La industria riojana opera al 50% de su capacidad instalada: “Cada 10 máquinas, 7 están apagadas”

Juan Carlos Serrano, vicepresidente de UNIR, advirtió que la industria riojana atraviesa una crisis profunda.

La crisis industrial en La Rioja no da tregua. Así lo expresó en Radio La Torre el vicepresidente de la Unión Industrial de La Rioja (UNIR), Juan Carlos Serrano, quien aseguró que el sector atraviesa “años muy golpeados” y que la situación no muestra señales de recuperación. “No están siendo buenos años”, resumió con crudeza.

Serrano cuestionó el modelo económico nacional y planteó que la industria local hoy compite en condiciones desiguales frente a países con fuerte respaldo estatal. “Se habla de libre mercado, pero para competir hay que estar en igualdad de condiciones. No hay peor desigualdad que tratar de iguales a desiguales”, afirmó.

En ese marco, puso como ejemplo al sector textil, que compite contra producciones subsidiadas y de escala internacional, mientras enfrenta el llamado “costo argentino”: carga impositiva, logística, energía y financiamiento más caro.

El dirigente industrial alertó que cuando una empresa cierra en el norte argentino, es muy difícil que vuelva a abrir. “Una empresa que cierra en el norte es muy improbable que vuelva. Y son puestos de trabajo privados que se pierden”, sostuvo.

Según detalló, el sector industrial y agroindustrial en La Rioja supera actualmente los 7.000 puestos de trabajo, pero en los últimos años se perdieron más de 1.000 empleos.

Advirtió además que los sectores más golpeados en la provincia son el textil —con fuerte impacto en Capital— y el agroindustrial, especialmente el vitivinícola, afectado por la caída del consumo de vino tanto en el mercado interno como en el externo.

Fábricas al 50% y máquinas apagadas:

Uno de los datos más preocupantes que expuso Serrano es el nivel de utilización de la capacidad instalada. “En promedio estamos entre el 50% y un poco más abajo. Hay sectores que están en el 30%. Cada 10 máquinas, 7 están apagadas”, graficó.

Para el dirigente, la raíz del problema es la caída del consumo interno y la falta de herramientas para invertir y ganar competitividad. “Créditos no hay. Y si se consiguen, son a tasas por encima de la inflación. No puedo invertir en tecnología para volverme competitivo”, explicó.

También señaló que el dólar “planchado” dificulta la posibilidad de exportar y que el ingreso de productos importados en condiciones ventajosas profundiza la crisis.

Reforma laboral:

Consultado sobre el debate por la reforma laboral, Serrano sostuvo que la modernización es una discusión necesaria, pero advirtió que no generará automáticamente más empleo.

“Uno toma gente cuando está creciendo, cuando está vendiendo. Si no puedo vender nada, no voy a contratar más gente, aunque simplifiquen todo”, afirmó. En ese sentido, subrayó que la clave es la reactivación del mercado y el uso pleno de la capacidad instalada.

El tono de la entrevista dejó en claro el nivel de alarma dentro del sector. “Las balas pican cerca”, repitió Serrano, al describir la incertidumbre que atraviesan tanto empresarios como trabajadores.

Reconoció que la recaudación pública también cae y que el escenario es cada vez más ajustado. “Me levanto todos los días para generar alguna estrategia que me permita tener trabajo para uno o dos meses más. Esa es la realidad”, concluyó.


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