
Juan Enrique: “La Argentina va hacia un ajuste permanente que terminará en las calles si no hay un giro económico”
El economista analizó la crisis económica, la primarización del país, la caída industrial y el posible colapso social si el Gobierno no modifica el rumbo.
En una entrevista con Radio La Torre, el economista y contador público Juan Enrique, director y fundador de Sigma Global, realizó un duro diagnóstico sobre la situación económica del país. Sostuvo que el Gobierno nacional impulsa un “modelo de entrega de soberanía” que favorece intereses externos, especialmente de Estados Unidos, y advirtió que el rumbo elegido puede desembocar en un fuerte deterioro social durante los primeros meses del 2026.
Para Enrique, la política económica actual responde a un esquema de “primarización” que busca desmantelar la industria nacional para facilitar el acceso extranjero a recursos estratégicos como petróleo, gas, litio, uranio y tierras raras. “Para eso hay que destruir la industria. Y lo están logrando con un dólar artificialmente barato que vuelve a la Argentina no competitiva”, remarcó.
Al analizar el impacto en provincias como La Rioja, señaló que el cierre de fábricas textiles y la caída del consumo forman parte de un proceso generalizado que ya afecta al país en su conjunto. Recordó que Argentina pasó de tener 12 terminales automotrices a perder dos en solo dos años y alertó sobre el consecuente aumento del desempleo y el descontento social.
El economista también enfatizó que el gobierno aplica un “ajuste permanente” que recae sobre los sectores medios y populares. “La recaudación cayó 8,6% y aun así se quitan subsidios por 1.000 millones de dólares a las familias mientras se reducen impuestos por 1.500 millones a las exportadoras cerealeras. Es una transferencia de ingresos”, afirmó.
Consultado sobre el futuro inmediato, Enrique fue contundente: “Lo que viene en 2026 es más ajuste. Y cuando lleguen las facturas de luz y gas sin subsidios, sumado a las cuotas escolares y la caída del empleo, la situación será crítica si no hay un giro en la política económica”.
El economista advirtió sobre un enero “complejo”, marcado por vencimientos de deuda por 4.500 millones de dólares el 9 de ese mes, falta de reservas y presión cambiaria. “Sin reservas y con emisión para financiar al Tesoro, el escenario financiero está muy frágil”, explicó.
También se refirió al récord de endeudamiento de la población, la explosión de la morosidad en tarjetas de crédito y los créditos informales con tasas altísimas: “La irregularidad en algunos créditos pasó del 8% al 16%. Es el reflejo de un mercado interno destruido”.
Enrique trazó un paralelismo con otras crisis argentinas: “Situaciones como la de los 90 o el 2001 tardaron entre dos y tres años en recuperar niveles mínimos de actividad. Una crisis profunda deja marcas duraderas, sobre todo en los jóvenes y en el tejido productivo”.
Finalmente, criticó el rol de parte de la dirigencia política y empresarial frente al modelo vigente: “Tenemos una dirigencia empresarial ignorante. Hay un 45% que todavía cree que esto puede salir bien cuando la historia argentina muestra lo contrario”. Y advirtió: “Si no hay un cambio, la respuesta va a verse en la calle”.

