
Juan Carlos Guliano: "Esta obra revaloriza nuestra historia, fomenta el turismo y la naturaleza"
Sobre la inauguración del proyecto turístico y cultural El Saladillo
El gobernador Ricardo Quintela dejó formalmente inaugurada una nueva etapa donde se asienta la Estancia Saladillo y que contiene un valioso patrimonio histórico, turístico y arqueológico, además de la belleza única del paisaje, último segmento en el país de la Yunga boliviana. Al respecto dialogamos con el arquitecto Juan Carlos Guliano.
Esta nueva etapa de obras incluyen cartelería informativa e indicativa, nuevos senderos para recorrer el predio, estacionamiento para el público, refugio para guías turísticos, portal de ingreso y el descubrimiento de las esculturas hiperrealistas construidas por el prestigioso Estudio Pugliese, que recrean la vida de los esclavos y sacerdotes que habitaron esta estancia jesuítica en el siglo XVII.
"Queremos que puedan conocer los orígenes, cada una de las esculturas que verán se realizaron con un realismo muy importante que permite mostrar visualmente lo que fue la historia antigua de los esclavos y jesuitas en nuestra provincia", manifestó Guliano.
Asimismo, continuó diciendo que "con esto se fomenta el turismo, la belleza natural, y se revaloriza sobre todo la historia".
El arquitecto, expresó que "es un lugar maravilloso en el que hay que seguir invirtiendo siempre preservando el ambiente y sin que se altere su geografía y la naturaleza propia de El Saladillo".
Sobre el lugar
La estancia La Saladilla fue durante el período colonial una de las unidades productivas destinadas al sustento económico del Colegio Jesuita de La Rioja, las otras eran Huaco, Nonogasta, Cuchiaco y Serrezuela. Formaban parte de esta estancia los potreros y aguadas de El Duraznillo y Las Cañas.
El nombre proviene de las vertientes de agua hipotemales que afloran en el lugar a unos 30ªC, muy mineralizadas, aptas para consumo pero que tienen un sabor característico.Los terrenos de la estancia fueron repartos coloniales de las tierras habitadas por los pueblos originarios.
Luego de la expulsión de la Orden (1776) pasaron a pertenecer a la familia Bustos quienes cambiaron su nombre por El Saladillo, al considerar poco honorable un establecimiento con nombre femenino. Era el auge de las familias patriarcales de la generación del 80.
La última dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976 destinó el lugar a entrenamiento de las fuerzas represoras, y quizás a Centro Clandestino de Detención.
En 2020, el Gobierno provincial decidió recuperar y poner en valor tanto los restos materiales como el paisaje natural, protegiendo la Yunga y su fauna.

