
Industriales del Norte advierten un escenario crítico: “No vemos salida y el proceso de desindustrialización ya está en marcha”
El titular de UNIR, Juan Carlos Serrano, alertó sobre una crisis profunda en la industria.
El presidente de la Unión Industrial Riojana (UNIR), Juan Carlos Serrano, expuso un diagnóstico alarmante sobre la situación del sector productivo durante su participación en el Parlamento del Norte Grande, realizado en Tucumán. Según advirtió, la industria atraviesa una crisis estructural sin perspectivas de mejora en el corto ni mediano plazo.
“El escenario es crítico y no vemos una vía de salida”, sostuvo Serrano, al tiempo que remarcó que la problemática no es exclusiva de La Rioja, sino que se replica en toda la región. En ese sentido, explicó que las provincias del norte enfrentan una fuerte caída del nivel de actividad, acompañada por un aumento en la morosidad y una creciente dificultad para sostener la producción.
Uno de los puntos más preocupantes, según detalló, es el proceso de desindustrialización en marcha. “Una industria que se cierra en el Norte difícilmente vuelva a abrir. Eso implica pérdida de empleo, caída de la inversión y menos recaudación”, afirmó, al describir un “círculo decreciente” que impacta directamente en las economías provinciales.
El dirigente también alertó sobre la competencia desigual con productos importados en un contexto de retracción del mercado interno, lo que profundiza la crisis del sector. A esto se suma la falta de acceso al crédito y condiciones financieras adversas que limitan cualquier intento de recuperación.
En ese marco, Serrano planteó la necesidad urgente de avanzar en medidas concretas. Entre las propuestas elevadas en el Parlamento, destacó la creación de una mesa regional de trabajo para defender la industria del Norte, la reducción de costos impositivos y la implementación de herramientas que alivien la presión fiscal sobre las empresas.
Además, cuestionó el impacto de las ejecuciones fiscales en el actual contexto económico. “Hoy una deuda puede derivar rápidamente en embargos múltiples, lo que agrava aún más la situación de las empresas”, explicó.
El panorama, según describió, se ve agravado por variables macroeconómicas que configuran lo que definió como una “tormenta perfecta”: tasas de interés elevadas, inflación persistente y un tipo de cambio que desalienta la producción. “No hay inversión ni crédito, y eso paraliza al sector”, resumió.
Serrano también puso en evidencia las dificultades de financiamiento para las pymes, incluso en casos de empresas formales y con empleo registrado, lo que refleja —según indicó— las limitaciones del sistema crediticio actual.
Finalmente, si bien reconoció algunos aspectos positivos en la política económica, como el intento de ordenar las cuentas públicas y contener la inflación, cuestionó el costo que estas medidas están teniendo sobre la actividad productiva. “Construir lleva años, destruir puede pasar en poco tiempo”, advirtió.
La exposición de los industriales del Norte Grande volvió a instalar el debate sobre la necesidad de políticas diferenciadas para la región, en un contexto donde el sector productivo advierte señales cada vez más preocupantes.

