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“Hace más de un año buscan desplazarme”: Silvia Brizuela denunció hostigamiento y violencia en el Colegio de Farmacéuticos

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos denunció hostigamiento, irregularidades institucionales y violencia de género en medio de un conflicto interno que ya llegó a la Justicia.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de La Rioja, Silvia Brizuela, denunció públicamente una escalada de conflictos internos dentro de la institución que, según afirmó, llevan más de un año y tienen como objetivo desplazarla de su cargo.

“Este es un conflicto institucional, no personal”, aclaró, al tiempo que sostuvo que parte del Consejo Directivo comenzó a obstaculizar su gestión mediante la ausencia en reuniones y la falta de propuestas. “El único objetivo era desplazarme, hostigarme, no dejarme trabajar”, aseguró.

Brizuela explicó que, pese a las dificultades, continuó con su gestión, aunque el conflicto se agravó con el tiempo. Según su versión, uno de los puntos centrales del enfrentamiento es su negativa a avalar prácticas que considera irregulares dentro de la institución. “Pretenden trabajar en incumplimiento de la normativa y yo no lo voy a permitir”, afirmó.

En ese marco, detalló que se convocó a una asamblea sin la debida autorización del Consejo Directivo, lo que calificó como un acto “en absoluta ilegalidad”. Tras advertir sobre esta situación, indicó que se generó un escenario de tensión que derivó en la suspensión de dicha asamblea.

Sin embargo, denunció que el conflicto continuó y que incluso se avanzó en su suspensión como presidenta. “Hace más de un año que me quieren separar. El objetivo era que renunciara o provocarme para que cometa un error”, expresó.

Además, vinculó la situación a una “ambición de poder” dentro de la institución. “Me da la sensación que es una ambición de manejo, de conducción”, sostuvo.

En paralelo, reveló que el conflicto ya tiene intervención judicial. Indicó que presentó un recurso de amparo antes de la realización de la asamblea cuestionada, aunque cuestionó la lentitud del sistema. “Cuando la justicia llega tarde, no es justicia”, manifestó.

Brizuela también denunció haber sido víctima de violencia de género en el marco de este proceso, lo que derivó en una presentación judicial y en el dictado de una medida cautelar. En ese sentido, remarcó la importancia de visibilizar este tipo de situaciones: “No hace falta llegar con el ojo morado para decir que sos violentada”.

Según describió, el hostigamiento sostenido tuvo consecuencias personales. “Te destruyen la psiquis, la emoción, te hacen dudar de tu moral y de tu trabajo”, expresó.

Por último, advirtió que no participará de nuevas instancias que considere irregulares y sostuvo que ahora corresponde la intervención de la Justicia y de los organismos competentes. “Todo lo que tenía que hacer ya lo hice. Ahora deben actuar otros actores”, concluyó.


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