
Guerra en Medio Oriente: Emanuel Girard advierte que “ya estamos ante un conflicto global y abierto”
El politólogo Emanuel Girard analizó la escalada entre Irán, Israel y Estados Unidos y alertó sobre una guerra global con impacto energético, político y económico.
En diálogo con Radio La Torre, el politólogo Emanuel Girard sostuvo que el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos ya no puede interpretarse como una disputa regional, sino como una “guerra global y abierta”, con consecuencias que se desarrollan “hora a hora”.
Girard planteó una premisa central: “Uno puede saber cuándo empieza una guerra, pero nunca cuándo ni cómo puede terminar”. En ese sentido, remarcó que la globalización transforma los conflictos locales en escenarios de alcance internacional, donde intervienen actores estatales y alianzas estratégicas que exceden el territorio directamente involucrado.
Presiones, objetivos cambiantes y crisis interna en EE.UU.
Según explicó, la actual escalada responde a una fuerte presión de Israel sobre Estados Unidos. Recordó que el presidente norteamericano había asegurado que, de no acompañar la ofensiva, Israel estaba dispuesto a atacar en soledad.
El analista señaló que los objetivos estadounidenses fueron variando en pocos días: primero se habló de desmantelar el programa nuclear iraní, luego de un eventual cambio de régimen, más tarde de una guerra limitada de cuatro semanas y, finalmente, de la posibilidad de sostener un conflicto indefinido.
En paralelo, destacó un giro en la opinión pública norteamericana: si meses atrás existía un amplio respaldo a las operaciones contra Irán, hoy una mayoría expresa dudas sobre el rumbo adoptado por la Casa Blanca.
El impacto simbólico y político en Irán
Girard subrayó que uno de los hechos más trascendentes fue la muerte del ayatolá, líder religioso iraní, en el marco de los ataques. Recordó que Irán es una teocracia donde el poder político y el religioso se encuentran profundamente entrelazados, lo que dificulta su comprensión desde la lógica occidental.
Para el politólogo, la magnitud simbólica del hecho podría ubicarse entre los acontecimientos más relevantes de las últimas décadas en Medio Oriente.
Además, describió movilizaciones masivas en territorio iraní tras los bombardeos, así como el bloqueo del espacio aéreo y el cierre de zonas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
De conflicto regional a guerra global
El especialista enumeró ataques a bases y embajadas vinculadas a Estados Unidos en distintos países del Golfo, así como operaciones que alcanzaron incluso territorio europeo. A su entender, ese dato confirma la internacionalización del conflicto.
También explicó la conexión con la guerra en Ucrania: el respaldo tecnológico iraní a Rusia —particularmente mediante drones— convierte el escenario en un entramado geopolítico complejo, donde cada frente repercute en otro.
En el plano económico, advirtió sobre la suba del petróleo y el impacto inmediato en los mercados financieros, con fuertes movimientos en bolsas internacionales. “El escenario es tan dinámico que lo que es verdad por la mañana puede ser desmentido por la tarde”, resumió.
Argentina y el riesgo de alineamiento
Consultado sobre el rol argentino, Girard recordó que el alineamiento con Estados Unidos en los años 90 tuvo consecuencias trágicas para el país. Señaló que Argentina, como nación periférica, puede transformarse en objetivo indirecto cuando se involucra en disputas geopolíticas mayores.
En ese marco, consideró prudente el refuerzo de controles y alertas en fronteras, ante el riesgo de acciones indirectas o no convencionales.
La guerra informativa: “La primera víctima es la verdad”
Girard fue contundente al analizar el flujo informativo en tiempos de guerra. Citando una máxima clásica, afirmó que “la primera víctima en una guerra es la verdad” y advirtió que ninguna de las partes revela con precisión lo que ocurre en el terreno.
Señaló que las versiones contradictorias sobre objetivos militares, daños estratégicos o cambios de estrategia forman parte del propio dispositivo bélico. Frente a ello, recomendó contrastar fuentes, evitar conclusiones apresuradas y comprender que muchos datos solo podrán confirmarse con el paso de los años.

