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Facundo Palacios, el artista riojano que inmortalizó a Angelelli en una obra monumental

Presentó una escultura de más de tres metros en homenaje al Beato y Mártir en Tama.

El artista plástico riojano Facundo Palacios atraviesa uno de los momentos más intensos de su carrera, marcado por la concreción de una obra de gran escala y profundo valor simbólico: una escultura realista en homenaje al beato Enrique Angelelli, emplazada en el ingreso a la localidad de Tama.

“Estoy con varias cosas, gracias a Dios”, resumió el propio Palacios al describir su presente, atravesado por múltiples proyectos artísticos y de gestión. Sin embargo, reconoció que esta obra en particular se convirtió en un punto de inflexión tanto profesional como personal.

La escultura, que supera los tres metros de altura incluyendo su base, demandó más de cuatro meses de trabajo continuo. No se trató solo de una ejecución técnica, sino de un proceso complejo que implicó organización logística, formación de equipos y capacitación de colaboradores. “Me hubiese encantado decir que lo hice solo, pero tuve que configurar equipos de carpinteros, herreros y especialistas en estructuras”, explicó.

Lejos de verlo como una dificultad, el artista valoró el trabajo colectivo como parte del aprendizaje: “Hubo contratiempos, pero son los que te enseñan. Fue mucho trabajo, pocas horas de sueño, pero valió la pena”.

Uno de los ejes centrales del proyecto fue el respeto por la figura de Angelelli, un referente clave para el pueblo riojano. En ese sentido, Palacios subrayó que la obra no solo debía representar al beato, sino generar una conexión emocional con la comunidad. “Es una imagen que está al filo de tocar sensibilidades. Tenía que ser algo que el pueblo sienta suyo, que dé la bienvenida e invite a quedarse”, sostuvo.

Desde el punto de vista técnico, la escultura fue realizada con resina y fibra de vidrio, materiales elegidos por su resistencia a las condiciones climáticas extremas de la región. “Soporta el calor, el agua y la dilatación. Es un material noble para este tipo de obras”, detalló.

Más allá del resultado final, el artista puso en valor el camino recorrido: largas jornadas, frustraciones y exigencia personal constante. “Nunca quedo 100% conforme. Soy mi primer crítico. Pero eso también me impulsa a seguir creciendo”, afirmó.

El reconocimiento del público fue inmediato y representa, según Palacios, “un lindo antecedente” para su carrera. La obra no solo se integra al paisaje urbano de Tama, sino que también se proyecta como un símbolo cultural y de identidad.

Agenda y proyectos en marcha

En paralelo a esta obra, Palacios mantiene una agenda activa con múltiples iniciativas que combinan arte, historia y formación. Actualmente trabaja en la restauración y puesta en valor de la Torre Palomar de la antigua casa de Manuel Vicente Bustos, un proyecto que le exige intervenir sobre patrimonio histórico con un enfoque técnico y respetuoso.

Además, el artista impulsa propuestas de fuerte contenido identitario, como una secuencia escultórica que recreará momentos previos a la muerte de Ángel Vicente “El Chacho” Peñaloza, pensada no solo como exposición sino como experiencia inmersiva para el público.

En el corto plazo, también se prepara para la inauguración de una propuesta orientada al público infantil: una serie escultórica inspirada en Mafalda y niños lectores, que busca fomentar el vínculo con la lectura desde una experiencia visual y cercana.

“Siempre estoy con varias cosas”, insistió Palacios, quien combina su labor artística con la docencia y la formación de nuevos talentos, reafirmando un perfil que mezcla producción, compromiso cultural y vocación educativa.


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