
El obispo riojano que fue alumno de Francisco y relata su historia de amistad con el Papa
El obispo auxiliar de Santiago del Estero, Enrique “Quique” Martínez, compartió recuerdos de su formación junto a Jorge Bergoglio en los años 70.
El obispo auxiliar de Santiago del Estero, Enrique “Quique” Martínez, revivió momentos clave de su formación espiritual junto a Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco.
El vínculo entre Martínez y Bergoglio comenzó en 1975, cuando, bajo la guía de Monseñor Enrique Angelelli, varios seminaristas riojanos fueron enviados a completar su formación en el Colegio Máximo de San Miguel, dirigido por la Compañía de Jesús.
“Conocí a Jorge una mañana de domingo. Se presentó como un amigo, no como superior, a pesar de ser el Provincial de los Jesuitas”, recordó Martínez, describiendo a Bergoglio como una figura cercana, humilde y apasionada por el fútbol.
Las anécdotas narradas pintan una imagen de Francisco lejos de los protocolos eclesiásticos, desde compartir partidos de fútbol en la televisión comunitaria hasta refrescarse en una acequia antes de iniciar retiros espirituales. "Era uno más entre nosotros, siempre transparente, sencillo y profundamente humano", destacó Martínez.
El obispo también relató la etapa difícil que vivió Bergoglio dentro de su congregación, donde pasó por un tiempo de “exilio interno” antes de ser rescatado para desempeñarse como obispo auxiliar en Buenos Aires, un giro inesperado que, años más tarde, culminaría en su elección como Papa.
Consultado sobre el legado de Francisco, Martínez subrayó: “Dejó una iglesia más inquieta, más pobre y al servicio de los más pobres. No creo en el personalismo; creo en el Espíritu Santo que sopla donde quiere”.

