
Dr. Hugo Pizzi: “El dengue llegó para quedarse y la indiferencia es nuestro peor enemigo”
El médico epidemiólogo alertó que el dengue ya no es estacional y que el cambio climático favorece su expansión. Reclamó responsabilidad ciudadana y advirtió la indiferencia social.
Con la llegada de los primeros calores, el regreso del mosquito Aedes aegypti vuelve a encender las alarmas en todo el país. En diálogo con Radio La Torre, el médico infectólogo y epidemiólogo Dr. Hugo Pizzi advirtió que “el dengue llegó para quedarse” y que la sociedad aún no dimensiona el riesgo real de esta enfermedad, que ya se extendió hasta regiones del sur argentino.
“Nos hemos tropicalizado, el dengue sentó sus reales en el país y no se va a ir más”, afirmó el especialista, quien recordó que la enfermedad, de carácter cíclico, puede volver con fuerza este año.
Pizzi explicó que, aunque 2024 no tuvo el impacto de 2023, todas las provincias —incluso las del sur como Neuquén y Río Negro— están tomando recaudos ante una posible nueva ola. “No hay que olvidarse de lo aprendido: patio limpio, pasto corto y sin objetos que acumulen agua. La hembra del mosquito puede poner huevos hasta en una tapita de gaseosa”, subrayó.
El médico insistió también en la responsabilidad comunitaria. “Si hay baldíos cercanos, hay que exigir a la municipalidad que los mantenga. Y dentro de casa, proteger especialmente las cunas de los bebés. Dos niños de seis meses murieron en los últimos años. El tul salva vidas”, recordó.
Desde la Universidad Nacional de Córdoba, Pizzi impulsa capacitaciones a amas de casa y centros vecinales para instalar telas plásticas mosquiteras de bajo costo, reemplazo accesible de las tradicionales mallas metálicas. “Con simples medidas, se puede evitar la enfermedad”, afirmó.
Sin embargo, su principal preocupación pasa por la falta de compromiso social con la vacunación. “En el grupo de 15 a 25 años, apenas el 10 o 15% se vacunó. Y del personal de salud, solo el 55%. Es una indiferencia total”, lamentó.
Cambio climático y un país distinto
Pizzi vinculó directamente el aumento de casos con el calentamiento global y los cambios climáticos que transformaron la geografía argentina. “La Rioja tiene hoy lluvias y humedad que antes no existían. Incluso ya hay producción de frutas tropicales en zonas donde era impensado. Todo eso favorece al mosquito”, explicó.
A su vez, comparó la situación sanitaria con transformaciones económicas derivadas del nuevo clima: “Los fabricantes de tapados pesados o de piel sintética se fundieron o reciclaron, porque los inviernos son cada vez más cortos. El país cambió”.
La vacuna y los viajes al exterior
El especialista recomendó vacunarse especialmente a quienes viajen a regiones tropicales. “Brasil tuvo seis millones de casos y más de seis mil muertos. Allí y en países como Paraguay o Bolivia, además del dengue, hay fiebre amarilla. El mosquito se está expandiendo incluso a zonas de montaña”, advirtió.
Pizzi también contó que desde los centros vecinales enseñan a elaborar repelentes caseros ante los precios abusivos del mercado. “Durante la epidemia de 2023, se llegó a vender un frasco a 20 mil pesos. Por eso enseñamos a hacer uno seguro y económico”, señaló.
Identificar al enemigo
El Aedes aegypti es, según Pizzi, “uno de los mosquitos más dañinos para el ser humano”, transmisor de cuatro enfermedades: dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla.
A diferencia del mosquito común, el cúlex, este se distingue fácilmente: “Es negro con pintas blancas, como un tigrecito. No zumba, y pica a la mañana o a la tarde, aunque puede hacerlo a cualquier hora si necesita proteínas”, detalló.
El especialista recalcó que ya no es un insecto limitado al norte. “Hay casos en Bariloche y en Chubut. El mosquito llegó al paralelo 42. Tenemos que aprender a convivir con él, e identificarlo es el primer paso”, enfatizó.
El dengue también se esconde en los techos
Una de las anécdotas más llamativas relatadas por el doctor fue la de un operativo municipal en Córdoba: “En dos barrios sacaron 20 toneladas de basura. Lo más sorprendente fue que el 20% estaba en los techos. Primero llenan el patio, y cuando no hay lugar, tiran arriba. Así no se puede controlar nada”.
Finalmente, Pizzi cerró con una reflexión que trasciende la salud pública: “No hay peor elemento en una sociedad que el indiferente. El indiferente no te sirve ni como pareja, ni como empleado, ni como compañero. Y en temas de salud, puede ser fatal”.

