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Discurso de odio del Presidente

Columna de opinión: Dra. Isabel Marta Salinas .-

La ultraderecha que gobierna nuestro país desde hace diez meses, hace un uso desinhibido del odio y practica la crueldad con goce sádico en su narrativa, sus acciones políticas y discursivas.

“Cuando se estandariza el lenguaje de odio, abre la vía a la supresión de los derechos cívicos y al establecimiento de regímenes opresivos que estimulan un resurgimiento del fascismo a escala mundial con consecuencias devastadoras para las democracias”, advirtió la exsecretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright en su libro: " Fascismo. Una advertencia".

“Las palabras tienen poder, úsalas sabiamente”,  es la consigna elegida en Polonia para la campaña contra los discursos de odio. El lenguaje construye un mundo y las acciones lo consolidan. Lo que no se nombra no existe y lo que habla construye realidades, enseñaba George Steiner. Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, hace de la palabra la herramienta principal de la terapia. El concepto “persona” proviene del latía: “per sonare”, para trascender, para salir, para hablar. Los holocaustos y genocidios comenzaron con las palabras. Argumentar sobre la energía y la fuerza de las palabras es obvio. El pasaje del discurso a la acción hoy es aceptado sin controversias. 

Hannah Arendt murió en 1975, sus análisis sobre las guerras y otros padecimientos conservan vigencia en el siglo XXI. Sus advertencias sobre la manipulación y la propagación del lenguaje para preparar el terreno a los regímenes totalitarios, formuladas en 1951 en Los orígenes del totalitarismo, confirman la célebre sentencia de Jean-Paul Sartre: “Las palabras se convierten en instrumentos de poder”.

La violencia verbal del jefe de Estado Javier Milei es un espanto más que horroriza a la mayoría de nuestra sociedad, conmueve y causa daño personal, cultural, institucional y político.   

Milei cruzó un límite: expresó textualmente, entre otros desatinos, ante la audiencia televisiva de un canal  "Me gustaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo, con Cristina adentro"

El Presidente dijo que quiere ver en un cajón al kirchnerismo "con Cristina adentro". "Esto no es un berrinche, ni un ataque de furia de un desquiciado. Esta es una construcción elaborada que apunta contra quien considera su verdadera enemiga y fantasea asesinar", le contestó Leopoldo Moreau. Las repercusiones en el peronismo.

Javier Milei, el presidente anarco capitalista, desorbitado y exaltado, en un reportaje televisivo emitido el día 20 del corriente en horario “prime time”  dijo en el instante previo a pronunciar una de las frases más agresivas en su ya extenso repertorio en materia de violencia verbal cargada de discursos de odio. "Me gustaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo, con Cristina adentro", expresó el libertario, en tono soez y provocador, destilando violencia explícita hacia quien no sólo ocupó dos veces el cargo de presidente elegida por el voto popular, sino que es la principal lideresa opositora al gobierno del anarco capitalista mandatario. La idea de la eliminación del contrincante nos traslada a los tiempos oscuros de la última dictadura militar genocida. El propio Milei ya había advertido a sus opositores: "no vengan después a llorar lesa humanidad".

Una frase inaceptable en  un jefe de Estado y que evocó el magnicidio, -en grado de tentativa porque la bala no salió-, en nuestra historia reciente, a la ex vicepresidenta Dra. Cristina Fernández de Kirchner, acaecido cuando le dispararon hace poco más de dos años a pocos centímetros de su cara, delito cuyos  autores materiales están enfrentado un juicio oral y en más de una oportunidad reconocieron haber actuado impulsados por discursos de odio, además de profesar ideas como las que del  Presidente.

Los repudios no tardaron en llegar. "Esto no es un berrinche, ni un ataque de furia de un desquiciado que cada tanto insulta opositores, legisladores, estudiantes, jubilados o periodistas. Esta es una construcción elaborada que apunta contra quien considera su verdadera enemiga y fantasea asesinar. El parlamento y el poder judicial debería preguntarse si este “morbo” no lo viene compartiendo desde hace mucho tiempo con Bullrich y los Caputo", manifestó el diputado Leopoldo Moreau. "Me trajo a la memoria la foto que Milei y Bullrich se sacaron junto a Hernán Carrol a quien Sabag Montiel desde la cárcel, le pidió que le designara un defensor", agregó.

"Basta de incitación a la violencia", expresó el jefe del bloque de UxP, Germán Martínez, agregó que "urge ponerle un freno" a Milei entre "todas las fuerzas políticas". "Sus declaraciones no apuntan sólo contra Cristina o contra los peronistas", remató.

"Con declaraciones como esta, repudiables y perversas, el presidente sigue incentivando la violencia contra CFK", dijo por su parte el senador Eduardo "Wado" de Pedro. "No sólo lo hace para expresar su fantasía de una Argentina sin peronismo, sino también para desviar la atención y esconder el fracaso de su modelo económico", agregó.

Estos discursos violentos no construyen, erosionan los valores sociales sobre los cuales se basa la convivencia humana.  La destacada catedrática y dirigente feminista, Dra. Diana Maffía, doctora en Filosofía considera  que el lenguaje es una acción que impacta en las mentes y en los cuerpos. El lenguaje agresivo es una alerta hacia la anomia violenta y antidemocrática que nos rodea".

Con motivo del fallecimiento del exministro de Salud, Ginés González García, acaecido el 18 del corriente mes de octubre, profirió expresiones insultantes expresando que "hoy partió uno de los políticos más siniestros de nuestra historia". "Fue cómplice y responsable de la cuarentena más larga del mundo. Su incompetencia le costó la vida a más de 100.000 argentinos", afirmó sin fundamento racional alguno.

Basta de discursos violentos, porque la palabra, como señaló el Gobernador riojano Ricardo Quintela, se vuelca a la realidad. Freud enseñaba "La palabra cura y la palabra enferma". La violencia simbólica es el antecedente de la violencia física. Primero el verbo y después el acto.

Es necesario implementar una política cultural colectiva que esclarezca a la sociedad acerca del valor de la palabra y de la incidencia de la misma sobre las conductas violentas. Promover y esclarecer a la sociedad sobre la responsabilidad sobre el valor de la palabra, que debe ser asumido con responsabilidad personal, cívica, social y política.

Las palabras nos representan en las relaciones interpersonales y tienen incidencia en la vida, en la mente y en la realidad cotidiana de nuestro prójimo. Debemos asumir esta responsabilidad en todas las expresiones del ser y del obrar, en todas posibilidades que habilita la amplia riqueza de la conducta humana. Esta responsabilidad debe involucrarnos a todas las personas, especialmente a quienes tienen representación política por la ejemplaridad republicana que deben observar sin excepción alguna. 

Todxs necesitamos paz y orden para poder vivir. Digamos basta a los discursos violentos y nunca, bajo ningún concepto incitar a atentar contra la vida del prójimo. Digamos basta a la violencia y construyamos la nueva cultura de la paz que tanto necesita nuestra sociedad, para el bien de todxs y el progreso compartido. Que así sea.

 

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