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Dante Braida llamó a construir una política al servicio del bien común y una sociedad que abrace la compasión, la inclusión y la paz

Durante el Te Deum, el obispo lanzó un fuerte mensaje contra el individualismo, la indiferencia social y el desprecio hacia los más débiles.

El Te Deum del 25 de Mayo en la Catedral provincial no fue solo una ceremonia religiosa más. La homilía pronunciada por monseñor Dante Braida resonó como un mensaje claro para la dirigencia política, económica y social. En el marco de la conmemoración por los 215 años de la Revolución de Mayo, el obispo centró su reflexión en la necesidad de reconstruir la paz social a través de la inclusión, la justicia y la solidaridad activa.

“La paz se construye con una organización social justa, que no deje a nadie al costado del camino”, advirtió Braida ante la presencia de autoridades provinciales y representantes de distintos sectores. Citando al Papa Francisco, el obispo alertó sobre las consecuencias de abandonar a los sectores más vulnerables: “No habrá programas políticos ni recursos policiales que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad”, recordó.

Tomando como eje el evangelio del buen samaritano, Braida sostuvo que solo una actitud compasiva, activa y comprometida puede revertir la indiferencia social. “Jesús nos invita a detenernos ante la necesidad del otro y entregar lo mejor de uno mismo”, expresó. A partir de esta figura, el obispo articuló un mensaje crítico hacia las formas actuales de hacer política.

Se refirió directamente al capítulo quinto de la encíclica Fratelli Tutti, titulada “La Mejor Política”, para señalar que tanto el populismo que utiliza a los pobres como el liberalismo al servicio de los poderosos deben ser superados por una política centrada en el bien común. “Hoy se dificulta pensar un mundo abierto que incluya a todos y respete las distintas culturas”, lamentó.

La homilía de Braida, sin nombrar a ningún dirigente, dejó traslucir su preocupación por la realidad nacional y provincial. Habló de la necesidad de fomentar una economía diversa, integradora y creativa; pidió por salarios y jubilaciones dignas, y resaltó la importancia de proteger la infancia y el ambiente.

Con tono firme pero sereno, cerró su mensaje invocando el deseo de una Patria donde prime la búsqueda del bien común: “Gracias, Señor, por la Patria que nos diste y ayúdanos a buscar siempre en ella la paz”.

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