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Crueldad selectiva: Milei ajusta a jubilados y discapacitados mientras regala millones a los más ricos

En una cadena nacional tras su derrota en el Congreso, Javier Milei volvió a mentir sobre el financiamiento de leyes sociales y anunció un proyecto para penalizar a legisladores.

Por Víctor Bazán.-

Tras el golpe legislativo que significó la aprobación de proyectos vetados por su gobierno, el presidente Javier Milei apareció en cadena nacional para endurecer su discurso y avanzar hacia una peligrosa judicialización de la política económica. Durante 23 minutos, repitió acusaciones contra el Congreso y anunció el envío de un proyecto de ley para castigar con sanciones a legisladores y funcionarios que aprueben presupuestos con déficit fiscal, obligando a recortar gasto equivalente para toda nueva inversión social.

El mensaje, dirigido más a los mercados que a la sociedad, buscó reinstalar la idea de que no hay dinero para sostener derechos básicos como jubilaciones, pensiones, discapacidad, educación o salud pública. Sin embargo, los datos oficiales y de la Oficina de Presupuesto del Congreso demuestran que los proyectos vetados tenían financiamiento concreto: reasignación de partidas de inteligencia, eliminación de exenciones fiscales a altos ingresos, nacionalización de fondos extra-presupuestarios, uso del fondo anticíclico y ahorro en intereses al FMI. Fuentes que, sumadas, cubrían casi la totalidad del gasto.

La contradicción se vuelve aún más evidente al analizar las recientes decisiones del Ejecutivo: reducción del impuesto a los Bienes Personales para los patrimonios más altos, baja del impuesto PAIS que recorta miles de millones a la recaudación, y rebajas de retenciones al agro y la minería que significan pérdidas millonarias para el Estado. Mientras a los jubilados se les niega un aumento del 7,2% y a las personas con discapacidad se les retacea la actualización del nomenclador, los sectores de mayor poder económico reciben beneficios directos.

Incluso con superávit fiscal acumulado en el primer semestre, el gobierno destina la mayor parte a pagar intereses de deuda antes que a inversión social. Esto confirma que el “no hay plata” no es un problema de recursos sino una decisión política que prioriza a los más ricos y castiga a los más vulnerables.

La frase que sintetiza el sesgo de Milei la dijo él mismo: “Si quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante”. Una declaración que deja claro que, lejos de moderar su rumbo tras la derrota parlamentaria, el presidente está dispuesto a profundizar un modelo de ajuste que golpea siempre a los mismos.

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