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Corrientes: el radicalismo arrasó con el 51% y dejó sin reacción a la Libertad Avanza

Juan Pablo Valdés fue electo gobernador. La LLA tuvo una débil performance y ni siquiera apareció en su búnker el día de la elección.

En una elección marcada por la contundencia de los resultados y la fragmentación opositora, Juan Pablo Valdés, hermano del actual gobernador Gustavo Valdés, se impuso con el 51,26% de los votos como nuevo gobernador de Corrientes. En paralelo, Claudio Pollich fue electo intendente de la capital provincial con idéntico porcentaje, sellando una jornada electoral sin sobresaltos para la alianza gobernante "Vamos Corrientes", que además ganó en 69 de los 73 municipios.

El peronismo dividido quedó relegado con apenas un 19%, mientras que el exgobernador Ricardo Colombi logró el tercer lugar con un 16%, y la Libertad Avanza debutó con una performance muy por debajo de las expectativas: 9,5%, y sin presencia en su propio búnker el día de la elección.

En diálogo con Radio La Torre, el periodista correntino Roberto Obregón brindó detalles del escenario político tras los comicios. Confirmó que la participación fue del 77% del padrón, y destacó que hubo más de 17.000 votos entre blancos y anulados, cifra que supera incluso al caudal electoral de algunos espacios.

La jornada electoral se caracterizó por la fuerte hegemonía radical, el débil rol del kirchnerismo y el papel marginal de la Libertad Avanza, cuyo candidato Lisandro Almirón** no logró capitalizar el arrastre presidencial de Javier Milei en 2023. El propio Obregón confirmó que el búnker libertario estuvo desierto y sin voceros oficiales.

Un dato no menor es que, pese al cómodo triunfo, el actual gobernador Gustavo Valdés optó por un discurso conciliador, hablando de acuerdos, unidad y la necesidad de consensos en un país “difícil”. Algunos analistas señalan que esto marca el inicio de su proyección nacional en el espacio de los gobernadores aliados.

Además, Valdés resultó electo como senador provincial, lo que sugiere que continuará teniendo protagonismo político desde la legislatura local. La presencia de dirigentes nacionales como Alfredo Cornejo (gobernador de Mendoza) también refuerza la idea de una alianza regional entre mandatarios de signo opositor al Gobierno Nacional.

La mala performance libertaria fue interpretada como consecuencia de errores estratégicos internos, episodios polémicos en la campaña y un intento fallido de armar una coalición que terminó desdibujando su propuesta original. El periodista correntino sostuvo que el liderazgo rígido del espacio y la imposición de estrategias sin consensos “radicalizó” la interna y terminó por ahuyentar votos.

Por su parte, el peronismo local sigue sin lograr unidad ni candidaturas competitivas, y acumula más de tres décadas sin gobernar Corrientes. Incluso, su candidato Martín Ascúa evitó hablar con los medios tras la derrota, lo que reflejaría el desorden en la estrategia de campaña.

Con el escrutinio definitivo en marcha y sin segunda vuelta por la diferencia de casi 30 puntos entre el primero y el segundo, Corrientes se proyecta como un bastión radical consolidado, y deja en evidencia fracturas opositoras que podrían replicarse en otras provincias.

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