
Angelelli sigue convocando
Cincuenta años después del martirio de Monseñor Enrique Angelelli, su figura sigue logrando algo que muy pocos pueden conseguir: reunir a personas que piensan distinto bajo una misma convicción.
Cincuenta años después del martirio de Monseñor Enrique Angelelli, su figura sigue logrando algo que muy pocos pueden conseguir: reunir a personas que piensan distinto bajo una misma convicción. No las convoca un partido político, una bandera sectorial ni una coyuntura electoral. Las convoca un hombre que hizo de la cercanía con los más humildes, de la defensa de la dignidad humana y de la búsqueda de la justicia social el centro de su vida y de su misión pastoral.
Pero Angelelli no caminó solo. Junto a él dieron el mismo testimonio de fe y compromiso los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslao Pedernera. Los cuatro mártires riojanos representan una misma opción por los más vulnerables, una misma forma de entender el Evangelio y una misma convicción de que la fe solo cobra sentido cuando se traduce en compromiso con el otro.
Este sábado 1 de agosto, la ermita volverá a ser el lugar de ese encuentro. Habrá dirigentes políticos, representantes de distintos sectores, creyentes y no creyentes, riojanos y visitantes. Pero el verdadero protagonista no será ninguno de ellos. Serán Angelelli y los mártires riojanos. Será el legado que dejaron y la vigencia de un mensaje que, medio siglo después, continúa interpelando a la Argentina.
En tiempos donde las diferencias parecen profundizarse y los discursos se vuelven cada vez más extremos, volver la mirada hacia Angelelli y sus compañeros también implica preguntarnos qué país queremos construir. Un país donde prevalezcan el encuentro sobre la confrontación, la solidaridad sobre el individualismo y la justicia social como horizonte para que nadie quede al margen.
Por eso, quienes decidan no participar de esta conmemoración o la reduzcan a una expresión de carácter político estarán dejando de lado el verdadero sentido de la convocatoria. No se homenajea a un dirigente, a un gobierno ni a una ideología. Se honra a hombres que entregaron su vida por la defensa de la dignidad humana, por una Iglesia comprometida con los más humildes y por una sociedad más justa. Desconocer esa dimensión es privarse de comprender la profundidad de un legado que, cincuenta años después, continúa convocando a miles de personas por encima de cualquier diferencia partidaria.
La historia demuestra que las figuras verdaderamente trascendentes son aquellas que sobreviven al paso del tiempo y a las disputas circunstanciales. Angelelli, Murias, Longueville y Pedernera pertenecen a esa categoría. Su mensaje trasciende gobiernos, coyunturas e intereses porque habla de valores permanentes: la dignidad de las personas, el compromiso con los más humildes y la construcción del bien común.
Por eso, este sábado no será la política la que convoque. Será la memoria. Será la historia. Será el ejemplo de cuatro hombres que eligieron caminar junto a su pueblo y que hicieron de esa elección el sentido de sus vidas. Cincuenta años después, siguen siendo ellos quienes llaman al encuentro, a la reflexión y al compromiso con una Argentina más humana, más solidaria y más justa.
Por Fernando Viano.

