
Alarma por el uso de anestésicos: advierten sobre los riesgos del propofol y el fentanilo tras la muerte de un médico
Se trata de fármacos esenciales en procedimientos clínicos, pero que fuera de un entorno controlado pueden resultar letales.
La muerte de Alejandro Zalazar, anestesiólogo del Hospital Gutiérrez de Buenos Aires, por una sobredosis, volvió a poner en foco el uso de sustancias altamente sensibles dentro del ámbito médico, como el propofol y el fentanilo.
El caso generó conmoción en la comunidad de la salud y abrió interrogantes sobre los riesgos asociados a estos medicamentos, cuyo manejo requiere estrictos protocolos. En ese contexto, especialistas remarcan la importancia del uso responsable y supervisado.
“El propofol es un anestésico que tiene propiedades de analgesia y sedación, es decir, le produce sueño al paciente y a su vez lo relaja”, explicó a Canal 9 el toxicólogo Rodrigo Moreira. Según detalló, es ampliamente utilizado en prácticas como endoscopias, donde el paciente necesita alcanzar un estado de relajación que facilite el procedimiento.
Por su parte, el fentanilo cumple una función diferente pero complementaria. “Tiene un mecanismo más analgésico, más orientado al control del dolor, aunque muchas veces ambos son utilizados de manera conjunta”, agregó el especialista.
El punto clave, según los expertos, es el contexto en el que se administran. “Siempre deben ser utilizados en ámbitos hospitalarios y bajo control de profesionales capacitados”, subrayó Moreira, al advertir sobre los peligros de su uso indebido.
El propofol, conocido también por su asociación con casos mediáticos internacionales, y el fentanilo, un opioide de alta potencia, forman parte del arsenal habitual en anestesia moderna. Sin embargo, su potencia exige un manejo preciso, ya que una dosis inadecuada puede deprimir funciones vitales como la respiración.
El fallecimiento de Zalazar expone una problemática silenciosa dentro del sistema de salud: el acceso y la manipulación de medicamentos críticos por parte de profesionales, así como la necesidad de reforzar controles y acompañamiento en entornos de alta exigencia.

